Carta Abierta a Zoé Valdés.

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Querida Zoé Valdés:

Me he devorado tu Querido primer novio en seis días; tu libro quiero decir, Dios me libre de tocar un hombre que sea o haya sido tuyo. He de confesarte que le hice cierto rechazo a las primeras páginas, sobre todo en las que describes ciertas suciedades; pero he de reconocer que has logrado que me enamore de tus palabras, bellas, aun describiendo lo feo. Eso fue en la página 13 de la edición de planeta deAgostini, en la página 21 ya lo adoraba. Cómo no hacerlo:
Yo, el tiempo de la ciudad, el que narra, me había extendido lo suficiente como para que ella soñara.”
He tenido que llamar a mi mejor amiga, mucho mas léida que yo, para preguntarle si había leído alguna novela donde la batuta del narrador saltara, no entre personas que puede ser común, sino de “el tiempo de la ciudad” a “la maleta de madera de la escuela al campo” a “la Ceiba” al manatí, la palma real y hasta La Milagrosa…Me ha dicho que no; y yo le creo.
Cuánta cubanía y dominio del lenguaje; y la cultura del ser humano y del ser cubano. (Eso me encantó) Has despertado en mi memoria melodías que pensé jamás reviviría; y fue así, a golpe de letra de canción, con casi dos décadas de distancia y aun eran las mismas. Yo que solo recordaba un estribillo. ¡Tantas veces que quise acordarme del contenido! Y de repente ahí estaban las canciones, me las regalabas tú. Como tantas otras cosas: El campo, sus olores, sus horrores. ¡Tan maravillosos! La cumbancha, la recholata, los sapos y las ratas. ¡Las turbinas! Las letrinas, el tabaco, los tomates, los albergues, las bandejas de aluminio; y otra vez, a décadas de distancia, tu protagonista me recordaba a mí misma enfrentándome, por primera vez, a esas tías sucias que servían en serie el arroz con gorgojos. Yo también pensé: ¡esto es un comedor de presidiarios!
La amistad, el amor (ese que sobrevive a los años, a los daños y triunfa), la sensualidad, el erotismo, el sexo, la pornografía, el teatro, la poesía, la música, los guajiros, las estrellas, las abusadoras, el sol, los mal nacidos, la jerga, la brujería, las guaguas, los choferes, las leyendas, los monstruos, la vida, la muerte, la magia… ¡Cuánto dices en tan pocas palabras!
Cuánta substancia en cada frase. Nada que ver con aquellos que quieren hacer poesía en serie, que mal piensan que juntando 200 buenas palabras, ya tienen un buen texto y hasta son famosos. Pero que fama tan efímera, tan teatral y hueca, vacía de talento, rellena de esperpento, de esa materia que perdura por los actos sobreactuados y no por la calidad humana, ni la riqueza espiritual. Esa fama que no honra, esa que construye la masa, que siempre devora finalmente, sin piedad y sin escrúpulos, como se merece. Dando sentido a esa frase que reza la diferencia entre lo clásico y lo popular.
Cuán afortunada me siento de poder leerte, de poder escribirte, de haber aprendido que escribir fama para un mediocre es muy fácil; y que escribir talento para una artista, también lo es.
Gracias Zoé, por ser un clásico; y porque ahora estoy condenada a leer y releer, todos tus libros.

Liu Santiesteban.

Comentarios

12 Responses

  1. Roberto Zapata 7 años ago
  2. Danilito 7 años ago
  3. Liu Santiesteban 7 años ago
  4. TURANDOT 7 años ago
  5. Liu Santiesteban 7 años ago
  6. JosEvelio 7 años ago
  7. Anónimo 7 años ago
  8. Liu Santiesteban 7 años ago
  9. Anónimo 7 años ago
  10. Anónimo 7 años ago
  11. Liu Santiesteban 7 años ago
  12. Zoé Valdés 7 años ago