Ciclo Cubanas de gran valor: Zenaida Manfugás.(video)

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Zenaida Manfugás

Cuando publiqué el video “No todas las cubanas somos jineteras” hubo alguien que en facebook me dijo que no solo hay cubanas con valores en la cultura y en la política, sino que también hay cubanas de grandes valores que nadie conoce y que han luchado muy duro por sacar a su familia adelante .

Esa persona tenía mucha razón; por eso hoy, cuando comienzo este ciclo en el Blog, quiero no solo referirme a una gran artista cubana, sino también quiero rendirle homenaje a mi nana Justina.

Justina es una negra que parece haitiana, pero que es cubana. Me cogió con un año para que mi madre pudiera trabajar y me soltó con nueve. Justina me cuidaba porque yo no me adapté al círculo infantil y le cogí tanto cariño y pasé tantas horas con ella que le dije mamá a ella primero y después a mi mamá, o al menos eso creo yo, tal vez le decía mamá al mismo tiempo, no vaya a ser que se me engrife ahora mi mamá 😉

Justina trabajaba por las tardes en una fábrica de yogur. Era la época “dorada” de la neocolonia rusa y en su casa degustábamos toda clase de yogures, en pequeños pomos de cristal. Sólo de recordar ciertos sabores, se me hace la boca agua…

Justina cuidaba otros niños, creo que dos o tres. Entre ellos estaba Darel, el hijo de Luis Teyes, un cantante cubano, también de la raza negra. Mi nana tenía dos hijos, Belkis y Alberto, una adolescente y un joven, respectivamente. Al padre lo vi poco, porque trabajaba. Eran una familia decente, educada que me enseñaron muchas cosas buenas. No chismeaban jamás, en mi casa tampoco, (hasta que llego mi bisabuela de Holguín, con 80 años y se quedó para hacerme las historias de la familia y hablarme mal de la mitad de la gente que había conocido. Cosas de la edad)

Esa es otra gran mujer que crió cinco hijos y que cuando enviudó, después de mas de 40 años de matrimonio, fue estafada por el estado cubanos que le cambió por pesos los 30 mil dólares que le había dejado mi bisabuelo en una cuenta canadiense. Esta cifra en los años 60, que fue cuando enviudó, y en Cuba, representaba mucho dinero. Aun así cuando llegó a mi casa, 30 años después, para que mi abuela la cuidara porque ya no podía vivir sola, tenía mil pesos en el banco, de aquel dinero.
En cuanto a su matrimonio de toda la vida, me dio varios secretos, pero el que yo encontré mas útil fue el de nunca hablar mal a tu familia, de tu pareja, ni viceversa.

Intentaré siempre rendir mi pequeño homenaje a las mujeres de a pie, que han influído en mi vida, para bien. Grandes cubanas, a las que le debo cosas pequeñas, en unos casos; y cosas grandes, en otros.

Pero de quien quería hablarles originalmente era de Zenaida Manfugás, una guantanamera que debutó como pianista clásica en la Habana en 1949 y que tocó como solista con Ernesto Lecuona en 1959. Hace apenas unos días ha dicho adiós a los escenarios en Miami y como toca muy lindo el piano,  enlazo un video, pues está deshabilitada su inserción.

Liú Santiesteban.

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