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Crónica de un arresto anunciado. Por Lia Villares.

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Por Lia Villares
Me llevaron a Tarará a 40 km/h en la primera patrulla #139; en una carretera que se estaba derritiendo hasta que empezaron a caer goticas de lluvia que logró refrescarla un poco. Al parecer en el operativo las patrullas descansan al sol y se ponen ardiendo, y luego quienes están atrás van sin ventilación ninguna porque solo hay una ventanilla abierta delante y claro, al ir tan despacio pues el aire simplemente no corre.



Pero si yo sufría, las policías que me custodiaban iban peor por su vestimenta: pantalones largos y blusas que se tenían que desabrochar dejando el escote al descubierto. Tenían unas toallitas y se secaban el sudor constantemente, luego se quedaban dormidas. El recorrido era tan interminablemente engorroso que dormirse era lo mejor que podían hacer.

“Ya no cogen por Malecón”, me dice Antonio, “para que la gente no vea la caravana”. Van como si fuera para el Vivac y luego no sé por dónde terminan en Tarará. Una vez allí fue el mismo guión de siempre: un 1er tte. Etián Hdez. Rivas que me preguntó desde cuándo participaba en aquellas “actividades” y me dijo que ellos podían hacer lo que fuera porque eran las autoridades: requisarme, revisarme corporalmente y ocuparme todo lo que entendieran. Me enseñó su carné de la Seguridad del Estado y la foto era como del siglo pasado. Tuve que sacar todo del bolso: lo que buscaban era el celular y cámara. Me “ocupó” la Canon y después al rato me la devolvió con 2 testigos. También me ocupó las octavillas que no me dio tiempo a lanzar porque me subieron a la patrulla muy rápido. “Ah, porque pensabas lanzarlas?”, dijo el 1er teniente, “Tú no sabes que eso está penado por la ley?” Es considerada “propaganda enemiga”. Le repliqué que los papeles pedían nuestros más elementales derechos civiles y políticos, y eso no podía ser “propaganda enemiga”: la ratificación de los Pactos de la ONU, la libertad de los presos políticos…

Después me dejaron un rato en la última aula, una de las Damas empezó a gritar desde otra bien fuerte “Abajo los Castro” con toda su alma y “Libertad para los presos de Cuba” y al parecer le dieron porque siguió gritando “Abusadores”.

Luego no sé si porque pedí tanto un acta de detención y el 1er teniente me decía que yo no estaba detenida, el mismo cuento de “retenida” y además estando indocumentada… le dije que era porque ellos acostumbraban a extraviar el carné de los opositores; en fin que me montaron de nuevo en la misma #139 y a dar ruedas hasta la estación de policía de Regla.

Ahí nadie quería firmar mi acta de detención (solo yo, porque si después constara en los registros y no está mi firma es como si nunca hubiese estado en ese lugar), ninguna de las oficiales del MININT vestidas de PNR querían hacerlo, decían que tenía que ser el instructor. El jefe de la estación dijo “pues que venga el que la atiende, ya que eso se ve que es un caso de CI”.

Una de las “actuantes” me chivateó para que me pusieran una multa por “indocumentada”, ahí la tengo, de 5 pesos.

Y después me tuvieron cerca de 15 minutos o menos en un calabozo. Todos los demás estaban vacíos. El jefe se paró un momento a hablar conmigo para indagar si yo era Dama o qué, y le dije que ellos se hicieron los graciosos porque normalmente nos tienen en las aulas esas de Tarará y después nos “restituyen” según las direcciones. Ese término lo usó la que me chivateó. Él dijo que si yo no entendía ellos entendían menos a los segurosos. Le dije que hasta cuándo la policía iba a hacer el trabajo sucio de la Seguridad si ni siquiera estaban dispuestos al protocolo de firmar un acta de detención. Que me mirara bien y dijera si yo era una criminal para estar allí. Me preguntó desde cuándo yo estaba en “esto”. Le pedí hacer una llamada y no me la dio. Le volví a decir que la policía estaba para hacer cumplir la ley, que eso era una detención arbitraria, y más, un secuestro. No me respondió, se fue a su oficina.

A los cinco minutos vinieron las “compañeras” a conducirme de nuevo. Me puse los cordones dentro de la patrulla y esta vez el que manejaba daba frenazos, doblaba a toda velocidad y empujaba a las muchachas (creo que eran más jóvenes que yo incluso) a las paredes del carro. Ellas protestaban pero el chofer, muy joven también, lo seguía haciendo. Cuando en la vía rápida de la carretera había ido a 40 km/h ahora iba a 80 en la ciudad.

Me dejaron en Infanta y Zanja, como a las 5 menos cuarto.

Eso fue todo.

¿Qué Opinas?

3 Comments on "Crónica de un arresto anunciado. Por Lia Villares."

  1. Sin problema Salvador, enviamelos a Facebook y lo publico. Un abrazo.

  2. 21 domingo… y ahora con diputado chileno a bordo///#todos marchamos…

  3. Liu: Me encantaria publicar de vez en cuando un reportaje mío en tu blog. Eso, me encantaria, pero por encima de todo eso: Me requete encantaría felicitarte! Salvador Blanco
    SARCOFAGOS POR LIBRETA ! Con mucha tristeza y respetuoso humor.
    https://youtu.be/lcGR4HZXUdA

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