#Cuba: “Las Gatitas María Ramos” Por Esteban Fernández.

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Las Gatitas de María Ramos.
Por Esteban Fernández.

Los estragos producidos por el régimen cubano a los Estados Unidos han sido de enormes proporciones, pero siempre han sido “de guilletén”. La satrapía castrista con su constante jactancia de tener “un monumental  ejército”, con esas gigantescas  maniobras militares exhibiendo chatarras obsoletas,  con esos octogenarios generales de tantas estrellas, no le han sostenido ni un “round” a los odiados yanquis.

El peligroso aparato de inteligencia y contrainteligencia  ha sido maquiavélicamente eficaz  para esclavizar al pueblo cubano, para espiarlo, para asustarlo, para infiltrarlo, y para socavar, amedrentar y acabar por completo con la nación cubana. Y al mismo tiempo han sido capaces de controlar a media América Latina. Pero ¿son verdaderamente los guapos del barrio? No, son simplemente bravucones y abusadores que saben muy bien donde dice peligro.

Porque con respecto al vecino del norte, a pesar de todo el “bla-bla-bla”  y todas las diatribas, invariablemente han padecido de una incurable “pendejitis aguda crónica”. Siempre han actuado como la famosa “Gatita de María Ramos” que tira la piedra y esconde la mano” cuando en realidad son unas perversas y escurridizas hienas. Lo cierto es que, de frente a frente y a cara descubierta, no le han tirado ni un mamoncillo, ni un chícharo, al supuestamente odiado enemigo que está a 90 millas. Todo ha sido en la oscuridad, subrepticiamente y de carambola.

¿Ustedes no vieron como se hicieron los chivos locos cuando hace varias semanas fue descubierto un barco norcoreano que partió de Cuba y fue interceptado en Panamá con un montón de armas de todo tipo escondidas (actuando precisamente como la Gatita de Maria Ramos) bajo toneladas de azúcar? Inmediatamente “el tirano sustituto” puso la clásica cara de “yo no fui”.

Más daño directo le hizo Osama Bin Laden  en una hora que Fidel y Raúl Castro en 54 años y medio. El ataque artero del “9-11” cambió a los Estados Unidos para siempre. Solamente hay que intentar viajar en avión para poder darnos cuenta  del enorme trauma que  produjo esa acción en esta gran nación.

Mientras tanto, los hermanos Castro siempre se han ocupado de nadar sin mojarse los calzoncillos empercudidos. Mucho alarde y muchas quejas por la presencia norteamericana en la Base Naval de Guantánamo. Sí, el lloriqueo ha sido eterno y el lagrimeo pudiera desbordar al río Cauto, pero si son tan guapetones, si presumen de sus “invencibles” fuerzas militares ¿Por qué, de una vez y por todas,  no intentan sacar a los Marines  a patadas por el trasero del territorio supuestamente ocupado por ellos?”

Toda la guerra  ha sido  entre bambalinas, sin dar la cara,  siempre con la deliberada y cobarde actitud de no despertar al tigre. Desde los inicios de la tiranía cada vez que lograban un éxito pírrico  interno decían muy orondos: “¡Le ganamos otra batalla al Imperio!” cuando la gran verdad es que jamás han sostenido, ni han intentado sostener, una sola escaramuza contra los norteamericanos. No les han disparado ni una solitaria bala, solamente se han circunscrito a darles medio millón de solapadas puñaladas traperas. 

Lo más cercano a un enfrentamiento fue en Granada y las fuerzas cubanas de ocupación -bajo las ordenes del Coronel Pedro Tortoló– corrieron más rápido que Rafael Fortún en sus buenos tiempos. Ustedes saben que desde el primer momento comenzaron a invadir países y yo pregunto ¿Por qué el “Che” Guevara en lugar de intentar la lucha de guerrillas en Bolivia no desembarcó en Cayo Hueso o se alzó en el Cañón del Colorado?

Mucha gritería, muchos intentos de ser considerados los voceros del “antiimperialismo” en el mundo  pero siempre, detrás del telón, se la han pasado cuchicheando y dándose la lengua, con todas las administraciones de este país, desde Eisenhower hasta Obama.

Y ¿saben cual es la razón? Porque están muy claros en que los  Marines y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos los barre del mapa de un simple soplido. Es más, con el pequeño grupito de Navy Seals que acabó con Osama, en cuestión de horas se meten en Punto Cero y en La Coronela, aplastan a las dos gatas igualadas, se forma el titingó, viene la desbandada y Cuba es libre a la velocidad de un volador de a peso.

Esos son los que de verdad  yo quisiera que visitaran a la Isla en un “intercambio cultural de cohetazos“Y estoy de acuerdo por completo  en que  “La División 82 Aerotransportada” viva en los dos lugares: en La Habana y en Miami.

Enviado por el autor.

Comentarios

One Response

  1. Anónimo 5 años ago