Cuba: Reformas e impedimentos

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La drástica reducción de empleos en Cuba, y los recortes en los servicios y subsidios más diversos, así como la anunciada ampliación del sector privado dentro de su economía, han colocado al Gobierno de la Isla ante una disyuntiva jamás prevista en los 50 años precedentes. Esto ha generado un debate que no cesa, tanto en el país como en el exterior.
El panorama económico ―así como las posibilidades de cambios enunciados por el propio Gobierno y otras transformaciones que buen número de economistas consideran necesarios― se enfrenta a una serie de dificultades, que para algunos hace más lento y para otros imposible el avance hacia el desarrollo.
Entre esas dificultades señaladas por los especialistas se encuentran:
1. La falta de una garantía de continuidad y estabilidad en los suministros al sector privado, así como el establecimiento de precios de mayorista que le permita operar con beneficios.
2. La inexistencia de una política crediticia clara, con garantías de continuidad y tal vez avalada por una banca independiente.
3. La necesidad de una legislación precisa y operativa, con garantías de estabilidad.
4. La falta de otros mecanismos de estímulo y facilidades (fiscalidad, empleo de terceros, etc.) que alienten el desarrollo de este sector.
Cubaencuentro continúa conversando con diversos expertos, para que ofrezcan sus puntos de vista sobre estos temas.
Dentro de esta nueva etapa de examen que comienza hoy, es indispensable la consulta con Carmelo Mesa-Lago.
Mesa-Lago es Catedrático Distinguido Emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Pittsburg. Ha sido Catedrático de Relaciones Internacionales y América Latina en la Universidad Internacional de la Florida y Profesor de Economía Latinoamericana en el Instituto Universitario Ortega y Gasset y la Universidad Libre de Berlín. Autor de importantes libros y un gran número de artículos sobre los temas económicos de la Isla, nadie mejor que él para iniciar el análisis.
¿Cómo cree usted que se podrían superar las dificultades enumeradas más arriba y otras?
Carmelo Mesa-Lago (CML): Primero concuerdo que las reformas implantadas y en proceso por el Gobierno de Raúl Castro son las más profundas en los 52 años de la revolución y con una orientación positiva hacia el mercado, pero con severos impedimentos.
La dirigencia ha declarado que desea suministrar insumos y crédito al “sector no estatal” (privado), pero que no tiene recursos por ahora. Sin estos elementos es muy difícil que se desarrollen entre 500.000 y 1,8 millones de puestos privados para emplear a los despedidos en el sector estatal y se logren incrementos en la producción y productividad a fin de rebasar la aguda crisis actual. La Unión Europea, España, Brasil y el Grupo de Estudio sobre Cuba —integrado por empresarios cubanoamericanos de mente abierta— han ofrecido ayuda técnica y créditos para las PYMES, pero hasta ahora parece que el Gobierno no ha aceptado estas ofertas. Ello podría deberse a una preocupación de que el capital extranjero sea una punta de lanza dentro de Cuba, pero lo mismo podría decirse del gran capital envuelto con el Gobierno en empresas mixtas. No solo deberían aceptarse dichas ofertas sino solicitar lo mismo a otros países; por su parte el Gobierno de Obama debería declarar que las remesas de cubanos en el exterior pueden invertirse por cuentapropistas y dueños de pequeños negocios.
La legislación no solo es oscura y con pocas garantías, sino que además restringe fuertemente los incentivos. Por ejemplo, la ley de usufructo limita los contratos de particulares a 10 años (pero otorga 20 años a entidades estatales y cooperativas), la renovación depende de que el usufructuario obtenga adecuada productividad (dejando su evaluación a la discreción estatal) y que cumpla sus compromisos (venta de parte de la cosecha a precios fijados por el Gobierno por debajo del precio de oferta y demanda). Además, la cláusula legal que regula las inversiones hechas por el usufructuario no es clara si, en caso de no renovación del contrato, el Estado reembolsa o no al usufructuario. Por ello la producción agrícola cayó en 2010, clara evidencia de que el usufructo no ha dado frutos.
El Gobierno tiene como meta aumentar en un 300% los ingresos fiscales vinculados al nuevo sector privado en 2011, o sea, matar la gallina antes de que ponga los huevos de oro. Otras restricciones y normas irracionales que desestimulan de forma absurda son la limitación del cuentapropismo a 178 ocupaciones (más o menos las que había a fines del Siglo XX), muchas de ellas ridículas como rellenar fosforeras, así como autorizar el empleo de no familiares solo en la mitad de las ocupaciones aprobadas, y restringir los paladares a 20 sillas (8 más que antes).
La Ministra de Finanzas y Precios, Lina Pedraza, en su Informe a la Asamblea Nacional el pasado diciembre declaró que el impuesto por utilización de trabajo (25%) se irá incrementando según se utilicen más trabajadores y crezcan las ganancias, a fin de desestimular la contratación y que el negocio rinda menos utilidades, para que no ocurra “concentración de la propiedad y la riqueza”. Otro ejemplo más de la irracionalidad de las medidas.

Alejandro Armengol en Cubaencuentro.

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