De chivatientes y espías. La vida de nosotros.

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Por otra parte, del mismo modo que los opositores cubanos son asediados y penetrados dentro de Cuba, los exiliados estamos vigilados, perseguidos, y hemos sido atacados por verdaderos agentes y espías castristas. Para nadie es un secreto ya que el trabajo de las embajadas castristas en el exterior es una labor de acecho, agresivo, y de una combinación de chantajes y compras de personalidades extranjeras. Por lo tanto, La vida de los otros, la célebre película de Florian Henckel von Donnersmarck a mi juicio, la vivimos todos los cubanos dentro y fuera de Cuba. Y la mejor manera de escapar a esa presión es vivir de manera normal, aunque tomando medidas, por ejemplo, declarar cualquier irregularidad a la policía, para aquellos que nos encontramos en el exilio, porque mientras en Cuba la policía está para reprimir, en estos países la policía está en el deber de protegernos, y de pararle las patas a estos individuos que se hacen llamar diplomáticos, y cuya calaña con el transcurso de los años ha ido de mal en peor.
No quisiera terminar sin mencionar a la actriz que hace de militar especializada, la joven risueña que habla con una voz falsamente pausada, la que quiere dar la imagen de esa burguesía castrocomunista de falsos buenos modales, los que pertenecen al grupúsculo (estos sí que lo son) que aparentan tener el mazo en la mano, y que usan el poco poder que les han asignado con una calma forzada como si todo estuviera bajo control. Nada está bajo control, ahora menos que nunca, y ellos lo saben.

Zoé Valdés en su Blog, sobre los segurosos reecién destapados.

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