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De las Torres Gemelas a las Torres de la Libertad. 10 años después

Recontrucción del World Trade Center, Torres de La Libertad

Casi 3 mil personas perdieron la vida en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001. Exactamente 2 753 seres humanos dejaron de respirar aquel día.

El radicalismo los mató. El terrorismo los mató. Los mató la violencia.

Cada uno de nosotros seguramente puede recordar qué estaba haciendo en el preciso momento en que cayeron las Torres Gemelas.

Yo estaba en mi casa de Cuba. Aquella mañana decidí sin motivo, no ir a trabajar. Eran cerca de las 12 del mediodía, tal vez unos minutos mas o menos, cuando encendí la televisión. Para mi sorpresa parecían estar transmitiendo en vivo, una especie de noticiero. Algo completamente inusual. Menos de un minuto después un avión atravesaba la primera Torre en mi TV y el edificio se desplomaba ante mis ojos.

Se me hace difícil describir lo que sentí en aquel justo momento. Mi mejor amigo, Nelson Alonso, alguien a quien siempre he considerado un hermano de crianza, vivía en Nueva Jersey y trabajaba en el piso 102 del World Trade Center.

En ese instante, mientras veía como uno de los más emblemáticos rascacielos de Estados Unidos, se hacía polvo, literalmente, recordé un email de mi amigo Nelson, eufórico por haber conseguido aquel trabajo, aquella vista fascinante de “Nueva York a sus pies.”

Ver el desplome de aquella mole de hierro, fue como verlo morir, por segunda vez. Ya había sentido algo parecido el día que partió de Cuba. Me dolía el pecho, me quedé sin habla.

Permanecí con aquella angustia hasta que al día siguiente regresé a la oficina de servicios técnicos donde trabajaba. No había Internet y mi correo era nacional, pero un comercial amigo, que tenía salida internacional en el suyo, me permitió enviar un mensaje de socorro a mi querido amigo.

La respuesta llegaría, cargada de la alteración que supongo atacó a todos los “Newyorkinos” ¡Estamos en guerra! Pero Nelson estaba vivo. Desde enero del 2011 se había ido a otra empresa, a unas pocas manzanas de las Twin Towers. Estaba vivo. La nube de polvo le había cubierto por completo, pero estaba vivo. Emocionalmente conmovido, pero vivo.

Su equipo de compañeros del antiguo trabajo, también lo estaba. El día antes, varios de ellos habían sido despedidos y fueron a llorar la pena la noche anterior a un bar cercano. Otra vio el metro retrasado y no llegó a tiempo, para ser masacrada. También vivió.

Pero 2 753 personas no corrieron la misma suerte. Murieron en el acto algunos, otros durante las labores de rescate, otros atrapados por el fuego.

Aquel mediodía, mientras apenas podía recuperarme de lo que había visto que ocurría con la primera torre. Apenas 20 minutos después, con la señal en vivo desde Nueva York; y ante la sorpresa horrorizada de los comentaristas cubanos, otro avión se estrellaba contra la segunda torre. Fue terrible verlo. Pero debió ser mucho peor vivirlo y también debió serlo para aquellos que sabían que sus amigos, madres, padres, hijos y esposas o maridos, estaban allí.

En aquel momento creí que Bush, entonces presidente, debía soltar una bomba atómica sobre Oriente Medio. Me pareció poco la guerra de Irak, me pareció débil. Quería que todos los musulmanes desaparecieran de la faz de la tierra.

Hoy me siento agradecida del temple que tuvo George W. Bush, una ecuanimidad que nos salvó de una guerra nuclear, de la destrucción de la humanidad.

Pero sobre todo agradezco que no la haya emprendido contra todo Oriente, porque al ver las revueltas árabes de hoy, me doy cuenta de que no podían pagar justos por pecadores. Porque aunque todos los terroristas del Al Qaeda que participaron en la masacre eran musulmanes, hoy sé, que todos los musulmanes, no son terroristas. Y que los pueblos de Oriente quieren vivir en Libertad y democracia.

Hasta hoy nunca me gustó George W. Bush, siempre lo creí un incompetente, un hombre débil y poco inteligente. Hoy, mirando atrás, veo que George W. Bush es un hombre de gran valor, porque nos salvó la vida, nos salvó el planeta. Gracias señor presidente.

Y gracias Dios mío por la vida de mi amigo Nelson, que hoy, 10 años después, espera que pronto nazca su hijo Enzo. De la misma forma en que los “Newyorkinos” esperan que pronto renazca el World Trade Center. Con sus Torres de la Libertad y su Mezquita a pocos metros; porque esos cabrones HP no pueden estigmatizar a toda una religión. No podemos permitirlo, como permitimos que la inquisición lo hiciera.

Ahí tengo que darle las gracias al Presidente Obama y al pueblo norteamericano, que lo eligió, a pesar de sus orígenes musulmanes.

Les dejo un video, no de la destrucción ni de los hechos horribles de aquel día sino, de la belleza, la grandiosidad y el simbolismo tan potente que representaban las Torres Gemelas de Nueva York.

Liú Santiesteban.

Comentarios

4 Comments on "De las Torres Gemelas a las Torres de la Libertad. 10 años después"

  1. Hay fuentes alternativa que han investigado un auto atentado o la posibilidad de que la seguridad norteamericana supiera de este ataque y no reaccionara para evitarlo. Estas investigaciones son llevada por norteamericanos nacidos y crecidos en USA, no por musulmanes.

  2. increible< hoy en USA TODO EL TIEMPO PONIENDO LOS TESTIMONIOS DE LOS FAMILIARES < QUE TRISTE< ALGO QUE SE PODIA EVITAR< UN DESASTRE HECHO POR LA MANO DEL HOMBRE>
    NO CREEN QUE YA ES SUFICIENTE CON LO INEVITABLE? CON LOS SISMOS< LOS CICLONES< LOS TORNADOS< ESPERAMOS QUE AMERICA SE LEVANTE < COMO DIJO EL PRESIDENTE OBAMA> GOOD BLESS AMERICA!!!

  3. Los egipcios, atacando la embajada de Israel… los libios, declarando que su fuente legislativa será el corán y que aplicarán la sharia…(con minúsculas, las dos).

  4. Aquel 11-S marcó un antes y un después en nuestras vidas y en la concepción del mundo hasta la fecha.
    A partir de ese momento, se tomó conciencia -no del todo, no en su justa medida- de la terrible amenaza que supone el islamismo para al civilización occidental y su supervivencia.
    Como comento hoy en mi blog,el gran problema, la gran amenaza una década después, está en un corolario de grupos y facciones, muchas de las cuales actúan en y desde Europa y Estados Unidos. Y no sólo para financiar la yihad en Irak o Afganistán.

    La mayoría de los intentos de atentados de los últimos años han sido protagonizados por musulmanes europeos e inmigrantes de segunda generación. Es decir, tenemos el enemigo en casa ; esa “quinta columna” de la que ya nos avisó en su dia Oriana Fallacci.

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