Diálogo inédito entre Celia Sanchez y Fidel Castro. Por Sejano Guardia Pretoriano

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Dialogo inedito entre celia sanchez y fidel castro– Acércate más, que no veo – ¿Así? 

– Más, más. 

– Qué incomodidad aquí en la Sierra, sin alumbrado

– Ya tendremos luz eléctrica cuando triunfemos. 

– Tengo unas ganas de tener un altar para Changó bien iluminado. Sueño con eso.

– Lo tendrás. Y yo tendré todas las luces de mi casa encendidas las 24 horas. Aunque tenga que dejar al pueblo a oscuras. 

– ¿Qué lees? ¿El Capital?

– No. Mein Kampf. Me lo tengo que aprender de memoria. Quiero ser el Führer tropical.

– Omi tuto, ona tuto,tuto laroye, tuto Ilé, eshu agogo, eshu alagguana, eshu agotipongo, eshu ayomamaqueño, moyubao iyalocha moyubao iyabbona…

– Celia no me hables en yoruba coño. A veces te pasas

– No seas malagradecido. Es por tu bien

– Voy a instaurar un gobierno comunista. Los comunistas somos ateos.

– Entonces te dejo sin protección. Te matarán nadamás bajes.

– ¡No no no no, protéjeme! Te dejo brujear lo que sea. Necesito toda la ayuda posible.

– Entonces relájate. 

– ¿Qué estabas diciendo en yoruba?

– Le estoy pidiendo Elegguá que te abra el camino al poder.

– ¿No exageras un poco con tanta brujería? 

– Necesitas mucha protección. Tienes demasiados ojos encima. Lo tengo todo preparado para que cojas los guerreros. Y en cuanto triunfemos, te mando pa Guinea a que te hagas santo.

– Qué fanática eres chica. 

– Es lo que hay.

– No te muevas, que me haces sombra. 

– No sé qué coño harías aquí sin mí. 

– ¿Me lavaste los calzoncillos? 

– Sí. Te los tendí en la guardarraya. Al lado de los blumers de tu hermano.

– Raúl me agota. Cada vez tiene más plumero. Vilma me dijo ayer que estaba harta.

– Pues que se aguante. No me gusta Vilma. La veo muy creída. Ni Haydée ni Melba. Disimulo por ti, pero las tengo entre ceja y ceja. No sé por qué le has dado tanta ala. Yo quiero ser primera dama.

– Lo siento pero no podrá ser. Ninguna otra mujer soporta a mi hermano. Además, ella es más alta y más bonita. Necesito que sea la cara de las mujeres cubanas.

– ¿Y yo que soy? ¿El culo?

– No mami, tú eres muy importante para mí.




– No me jodas. Me tienes hasta la crica. Me mandas a las misiones más peligrosas. Cuando pasó lo de Frank País casi me matan. Menos mal que Changó me protege. 

– Qué exagerada eres

– No exagero. Encima tengo que ocuparme de escribir todos los documentos del Ejército alzado aquí en la Sierra, para el archivo. No puedo con tanto.

– No te preocupes amor. Cuando triunfemos vas a vivir como una reina. Viajarás conmigo por el mundo. No te vas a bajar del avión. Ya verás.

– Eso espero. Si no, te hago un trabajo de sangre y te mando pal otro lao.

– No seas mala chica… 

– Ah, y mañana tráeme dos gallos negros. Tengo que preparar la avanzada final. No quiero que vuelva a pasar lo del Moncada. 

– Tengo que ir a Palo Alto a agitarle comida a los guajiros. 

– Menos mal. Ramiro tiene cagaleras. No podemos seguir comiendo aguacates catalina todo el día. 

– La Revolución exige sacrificios. Ya comeremos de lujo cuando Cuba sea mía.

– Yo tengo el estómago cerrao. Tengo un nudo aquí que no me deja. Estoy como tensa.

– Estás más flaca que un Cristo gótico. Tienes que alimentarte.

– No tengo tiempo. Se me acumula la faena. Tengo que hacerle un ebbó a Efigenio Ameijeiras urgente. 

– ¿Qué le pasa?

– Cada vez que le tiro los caracoles me sale un hospital con su nombre. Se muere segurito.

– ¿Y Eloy?

– ¿Gutiérrez Menoyo? Ya te dije que ese te traicionará. Igual que Hubert y Cubela. Es que eres muy confiado, papi.

– Si me traicionan, los meto presos. O los mato, y ya. 

– Te lo dije ayer cuando subió José Pardo Llada a hacerte esa entrevista para la radio. Ese tampoco me gusta. Te la va a meter sin vaselina

– La entrevista era necesaria. Necesito ser mediático. Que el pueblo sepa que estoy preparando su liberación.

– ¿Liberación?

– Bueno… es una manera de hablar. 

– En fin. Te apago la luz. Estoy caliente.

– Pues yo no tengo ganas de na.

– O templamos o te hago un trabajo y te…

– ¡Chica que estoy cansao!

– Olugba ni gbogbo na oda ati aricha cheche ode mata si mi ati gbogbo…

– Apaga apaga… Dios mío qué cruz.

– Te jodes.

HISTORIAS TIERNAS DE LA REVOLUCIÓN

© Sejano Guardia Pretoriano

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