El cura cubano. Por Esteban Fernández. (video)

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 EL CURA CUBANO.
Por Esteban Fernández.

Exactamente el día en que cumplí los siete años le informé solemnemente a mi padre que “yo quería ser sacerdote”.  Mis palabras le hicieron mucha gracia a mi papá porque, solamente  unas semanas antes, yo quería ser piloto, marinero, dentista, cantante de tangos y alcalde de Güines como un primo mío llamado Jaime Quintero.

Pero me mantuve completamente firme durante más de seis meses convencido plenamente de mi vocación.  Hasta les pedí a los Reyes Magos una sotana de regalo, pero los Reyes me trajeron un uniforme del Almendares igualito al de Agapito Mayor.

Es que me encantaba la idea de que la gente viniera a mí a confesarse y después poder regañarlos  y mandarlos a rezar 20 Padre Nuestros y 40 Ave Marías. Hasta practicaba diciendo:”¡Váyase a aquella esquina y arrodíllese!”

Desde luego, no fue mi padre quien me quitó la idea de ser sacerdote, ni inclusive el uniforme de Agapito, sino fue una muchachita del barrio cuando la vi en trusa en la Playa del Rosario la que me quitó de raíz mi embullo sacerdotal. Desde ese mismo instante mi ídolo dejó de ser el Padre Testé y su lugar lo ocupó el dominicano Porfirio Rubirosa. Ya les dije una vez que la película “Y Dios creó a la mujer”, donde Brigitte Bardot salía desnuda, me ayudó muchísimo a quitarme la inspiración religiosa.

En realidad, ser clérigo en Cuba en aquella época no era tan difícil. Los curas cubanos  estaban rodeados por un pueblo eminentemente católico, estaban en el país más bello de mundo, gozaban del respeto de todos y eran más importantes en las ciudades  y en el campo que el alcalde, que el jefe de la policía y hasta que el gobernador de la provincia. En mi pueblo, todos los alumnos del Colegio Salesiano querían entrañablemente al Padre Enrique Méndez, director del plantel.

El problema para ellos (y para todo el mundo, pero para ellos más) comenzó desde el mismo día en que la hiena puso una pata en La Habana. Yo diría, sin miedo a equivocarme, que después del presidio político y los alzados del Escambray, los sacerdotes son los que más han sufrido este proceso. Recuerdo a las turbas enardecidas recorriendo las calles cantando y vociferando:”¡Mi mamá no quiere que yo vaya a las iglesias porque los curas me convierten en terrorista!”

Número uno, la tiranía “barrió el piso con ellos”, a la mayoría los montó en el barco Covadonga y los desterró del país.  Simplemente porque el catolicismo representaba UNA FUERZA en nuestro país, y él quería eliminar todo lo que fuera capaz de hacerle frente. Y a mí me parece también que traía un odio profundo y un resentimiento contra el clero desde que estudiaba en el Colegio de Belén.

Desde luego, si un sacerdote también era -o es- castrista y sirve a sus intereses, entonces Fidel lo abraza, lo besa, y le regala una sotana verde olivo como la que usaba el Padre Sardiñas. O ¿no lo vieron congraciandose con el Papa?

El segundo grave problema para los sacerdotes es que la Iglesia Católica no ha tenido nunca, ni tiene, UNA POLÍTICA CLARA Y DEFINIDA  CON RESPECTO AL RÉGIMEN CASTRISTA, y entonces deja al sacerdote a su libre albedrío para decidir su posición.  Es algo increíble, porque se trata de una religión que le dicta pautas a seguir a sus representantes en todos los aspectos de sus vidas, y no les dice: “¡Hijos míos, con respecto a Fidel y Raúl Castro ustedes tienen que hacer esto y sanseacabó!”.

No es así, y entonces a través de estos largos años de sufrimiento del pueblo cubano,  usted se encuentra con un montón de curas que se han reunido con Castro (cuando Castro estaba sano y ahora con el Cundango en Jefe) y junto a él hacían brindis con champán mientras que otros han padecido prisión y  han mantenido una posición digna, patriótica, erguida y súper valiente  como el recién fallecido Padre Miguel Ángel Loredo.

El tercer problema que han sufrido los sacerdotes en Cuba es que los cubanos ESPERAMOS MÁS DE ELLOS que del resto de la población. Es decir, ¿cuantos carpinteros, plomeros, albañiles, abogados, mecánicos y dentistas hay en Cuba que son FIDELISTAS? Muchísimos. Y eso nos parece muy normal a todos debido a las circunstancias del país.

Lo aceptamos como lógico y nadie dice: “Los bomberos de todo el mundo son unos degenerados” sólo porque en Cuba  unos cuantos bomberos sean milicianos y chivatos. Pero… cuando el Padre Jaime Ortega Alamino ”habla basura en Cuba” entonces mancha la reputación de  todos los curas del Planeta.

Y el cuarto problema de los sacerdotes es que el comportamiento erróneo de cualquier otra  persona es totalmente inaceptable en ellos. Un pecado para otro, en ellos les está vedado.  Y la Seguridad del Estado lo sabe, y lo utiliza precisamente para manipularlos y chantajearlos en cuanto se presenta la ocasión.

Cada vez que ustedes escuchen a un eclesiástico dentro de Cuba apoyar sumisamente al régimen castrista,  viva convencido de que existe un video, tomado POR LOS APARATOS REPRESIVOS DEL ESTADO, mostrando a ese párroco en algún acto comprometedor.

    EN MEMORIA DEL PADRE MIGUEL ÁNGEL LOREDO. 
Amabilidad del autor.
¡Muchas Gracias Estebita!

Comentarios

2 Responses

  1. Anónimo 7 años ago
  2. Hugo 7 años ago