El marido terrorista de Mariela Castro


Fragmento #2 de:
UNOS TRAGOS EN EL HOTEL PRESIDENTE, POR LOS ANDES DEL ORBE
Por Carlos Ferrera

Sea como haya sido, (el suicidio o asesinato de Allende) desde 1973 y durante toda la década del 80s, el trasiego de chilenos por la Isla aumentó de modo exponencial. Y entre ellos, estaba El Chele.

EL CHELE

El coqueteo de Cuba con Chile, primero a través de los servicios de inteligencia y luego mediante los terroristas de ese país formados en Cuba, se remonta a los tiempos en que Fidel minó de espías cubanos la sede diplomática cubana en Santiago de Chile, para controlar la política interna del país andino, y vigilar de cerca a su presidente.

Posteriormente Fidel apoyó económica y logísticamente a una larga lista de terroristas de ese país, y ofreció soporte financiero y refugio político a centenares de comunistas chilenos en Cuba.

Dos años después de la muerte de Laura Allende, en 1983, Mariela Castro, la hija menor de Raúl Castro, asiste a un cóctel que ofrece su madre a las mujeres chilenas asiladas en Cuba. Allí conoce a Juan Lisímaco Gutiérrez Fischmann, conocido como “El Chele”, “Diego” o “El Comandante Gabriel”. Es lo que están pensando; un tipo con tantos sobrenombres no podía ser otra cosa que un espía o un terrorista. Y el Chele era ambas cosas.

El Chele y Mariela Castro

El Chele había nacido en Santiago de Chile el 28 de diciembre de 1957. Su padre fue el guerrillero boliviano Lisímaco Gutiérrez, que combatió al mando de Ernesto Ché Guevara en el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia, y que murió en Chile en 1970. Su madre Beatriz Fischmann es una arquitecta chilena oriunda de Puerto Montt, que también formó parte de la guerrilla boliviana. Tuvieron tres hijos: Juan Lisímaco, Paula y Juanita Paz. Esta última estuvo casada un tiempo con el cantautor cubano comunista Silvio Rodríguez.

Perseguidos por la dictadura militar chilena de Pinochet, en 1975, El Chele viaja a Holanda junto a su madre y sus hermanas con un salvoconducto facilitado por el Comité Nacional de Ayuda a los Refugiados. Pero Amsterdam es solo una posta en la ruta; el destino del clan Gutiérrez es Cuba. Allí en La Habana, en atención a los méritos militares de su padre, y como deferencia a la amistad de éste con el Ché, Fidel les regala un apartamento en El Vedado (¿por cuántas casas regaladas vamos?).

Quienes tengan buena memoria, recordarán el paso de El Chele por la televisión cubana, varias veces como invitado al programa “Conversando” que presentaba su paisana Mireya Latorre en el canal Tele Rebelde, desde 1976 hasta 1987.

Mireya Latorre en su programa “Conversando”

A finales del 83, El Chele regresa a Cuba y conoce a Mariela en aquella recepción de la FMC. Mariela se enamora perdidamente de aquel hombre gentil que le susurra cosas bonitas al oído y le cuenta historias heroicas de su vida como combatiente en la sombra.

Raúl bendice esta unión y su hija se casa con El Chele en menos de dos meses. Ambos estrenan su nueva vida de casados en el mismo edificio de apartamentos de siete pisos de Raúl Castro, en Avenida 26 número 525, entre Zapata y 35, Nuevo Vedado.

El Chele regresa a Chile ese mismo año para participar en la formación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y se convierte en el brazo derecho del líder de la organización, Raúl Pellegrín. Pero en 1984 acababa de nacer en La Habana su primera hija, Gabriela Gutiérrez Castro. Su padre continúa en sus actividades terroristas, con frecuentes entradas y salidas de Cuba, porque es buscado por la inteligencia militar de casi todos los países democráticos de Latinoamérica. Cuba es su único refugio seguro. El Chele intensifica su actividad comprando armas y diseñando operativos desde Cuba, en el mismo comedor de la casa familiar que comparte con Mariela.

Mariela Castro embarazada de El Che


Tanto terrorismo deteriora la relación sentimental. Mariela comienza a sentirse incómoda con las constantes salidas del país de El Chele, y el ocultismo con que había que tratar sus actividades subversivas. Finalmente le solicita el divorcio a finales de 1988, y Raúl da el visto bueno a la separación a finales de 1989. Mariela vuelve a ser libre.

En 1990 El Chele asume funciones en la Dirección Nacional del Frente Autónomo, destacándose como un comandante duro y ejecuta las acciones más violentas del FPMR en los años siguientes: En 1991, prepara y lleva a cabo el secuestro de Cristián Edwards, uno de los hijos del dueño del diario chileno El Mercurio, Agustín Edwards Eastman, y pide un millón de dólares por devolverlo vivo a su familia. El ex marido de Marielita es el responsable de recibir y “lavar” el dinero que se obtiene por el rescate. También es el autor intelectual del asesinato del Jaime Guzmán, un político, abogado constitucionalista y profesor universitario chileno que ejerció como Senador de la República y colaborador jurídico del régimen militar de Augusto Pinochet.

Durante los años posteriores a ambos crímenes, el Chele viaja a Suiza y a Bélgica para lavar el dinero del rescate de Edwards, y utiliza estos viajes para intentar contactar con su hija Gabriela fuera de Cuba, pero Raúl prohíbe a la niña que vuelva a ver a su padre prófugo. Sigue apoyando a El Chele, pero no quiere mezclar a su nieta con la trama de terrorismo chileno.

Gabriela Gutierrez Castro. Hija de Mariela Castro y El Chele

Despojado de su hija, en 1992 El Chele se traslada a Argentina, desde donde regresa a Chile en 1992, para crear las Fuerzas Armadas Rodriguistas en Curanilahue. Allí establece su centro de operaciones en la ciudad de Concepción, donde reside durante algún tiempo. La última acción terrorista de El Chele en el FPMR, es el rescate en helicóptero de cuatro frentistas desde la cárcel de alta seguridad de Santiago, en diciembre de 1996. Entre los rescatados se encuentra su antiguo camarada Mauricio Hernández Norambuena. Después, El Chele regresa a La Habana y nunca más se sabe de su paradero en la Isla.

La justicia chilena solicitó en numerosas ocasiones a Fidel, y después a Raúl, la extradición de El Chele, pero los Castro hicieron siempre oídos sordos a estas peticiones. Hoy sigue prófugo de la justicia chilena, y es el último integrante de la cúpula frentista que queda en libertad, tras las detenciones de Mauricio Hernández Norambuena en el 2002, y Galvarino Apablaza en el 2004.

En 2008, una solicitud de prescripción por parte de su defensa fue rechazada por el ministro Mario Carroza. Finalmente, el 14 de septiembre del 2009, la Corte Suprema revocó por prescripción de los hechos la orden de detención que pesaba al frentista por sus crímenes

Años más tarde, en enero de 2013, un chivatazo puso sobreaviso al entonces presidente chileno Sebastián Piñera, del paradero de El Chele en Cuba. Piñera se enteró de que después de separarse de Mariela, El Chele trabajó con nombre falso como entrenador militar en el Punto Cero de Guanabo y en el PETI I de la Sierra del Rosario, dos bases secretas de entrenamiento de las unidades militares castristas.

El mandatario pidió personalmente a Raúl Castro que colaborara y entregara a su ex yerno para que respondiera ante un juez chileno, pero el ya presidente de Cuba, ni siquiera respondió a la solicitud.

Continuará…
Publicado en el blog El Cuartel de Sejano

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