En boca cerrada… nuevo espectáculo poético en Miami Beach



Miami tiene un nuevo espacio de poesía en una terraza de Miami Beach.

Jóvenes artistas han creado el evento “En Boca Cerrada No Entran Moscas” quw ya tuvo su segunda edición, donde Nilo Julián y Ana Olema invitan poetas para crear un espectáculo único en el panorama cultural de la ciudad del sol.

EN BOCA CERRADA IIAyer sábado 25 celebramos la segunda presentación de este espectáculo poético con…

Posted by Omni LuisEligio Xll on Sunday, May 26, 2019

Aquí les presento tres poemas que formaron parte de la noche y un cuarto que también, que es muy especial porque está dedicado a los ahogados cubanos en el Mar Caribe. A los balseros cubanos muertos.

En este caso la poeta invitada fue :

NUVIA INES ESTEVEZ

‘OSCURO ATARDECER’

En esta nueva casa
no he podido escribir
un maldito poema
Ahora frío pescados
Mi hombre se debate
entre él y la indiferencia
entre él y la nueva tecnología
Mientras tanto vigilo
el aceite caliente
el pez sin libertad.

NILO JULIAN GONZALEZ PREVAL

Sabes porque te perdono. Por lo inocente que eres. Cada vez que te veo, borracho, durmiendo a piernas sueltas a mi lado, te perdono.

Puedes recoger tu ropa y lo que quieras de esta casa y llevártelo junto con tu vida, a donde quiera que sea que vayas. No te deseo mal. En realidad no te deseo nada. Ni bien , ni mal, porque ya no somos ni enemigos, pero cada vez que te veo durmiendo a mi lado, te perdono y te perdono sobre todas las cosas por que no me conoces. Seis años juntos y cada día te acuestas a mi lado, sin miedo a que yo te corte lo huevos o te de candela con el liquido de encender el BBQ.

ANA OLEMA

‘EXPERIMENTO QUIMICO’

¡Martíllame!

Si es que tienes la herramienta justa

Para el daño espurio.

Los mondongos por doquier,

En la sala, en el baño, en el portal.

Como chapapote para ‘acto de repudio’.

Marcado estás,

Atado con bilongo.

Vikingo:

Con el pintalabios puesto

Estoy lista

Para tu violencia.

Puedes escacharme

Cuantas veces quieras,

Pero por sustancia obtendrás

Algo rojo distinto a la sangre.

Una plasta ambigua,

Argamasa de rímel, tacones y sal.

NUVIA INÉS ESTEVEZ

Desde el fondo

Yo nunca tuve mar
ni brazos con qué llevar mi hija a las olas
Nunca tiré piedras al espécimen
mis padres prohibieron el azul
gritaron ”hasta allí los límites
la mirada divisoria entre las aguas
hasta allí la sal los ahogados
la fría eternidad de los peces en las rocas”.
Siempre creí que el mar estaría en cualquier pueblo
en cualquier casa
en cualquier madre
pero mi madre nunca tuvo mar
y en mi casa sólo hubo un balde
donde el amante orinaba su ausencia.
El mar fue un barco que se hundía
un anuncio solitario desde arriba
Pero se fue del país
de mis amigos
Nada hizo mi anzuelo para encontrarlo
lancé botellas a ese hueco que alguna vez fue manantial
lancé la geografía la pulcritud
los delfines tan humanos ante la oscuridad de mi pueblo.
Alguien dijo ”la lluvia nos traerá el mar”
pero no llovió en cuarenta días
ni hubo madres felices ancladas con sus hijos.
El país fue un arca
a ella sólo llegaron animales malditos
(esa ungida inocencia de los animales sin espina
ese vaho silencioso de los amantes oscuros)
El país sólo fue un lugar para los que escapaban
un mapa compartido en la nieve.
“Madre” grita mi niña
y el nombre a secas me devuelve aguas
“Madre qué ciudad nos salvará el naufragio
qué aullido nos pintará el silencio
en qué cuerpo quedarán los brazos abiertos
a ese dolor imposible de lo limpio”.
Yo nunca tuve un mar tocándome la puerta
deslizando tranquilo por hendijas su recuerdo migratorio
nunca bañé su fantasma contra mi cuerpo
su ácido contra la imperfección del rostro
Pude lanzar mi corazón en una botella
partir desnuda tras las malolientes gaviotas
pero nunca tuve un mar el soplo de las velas
la danza de su ruido pálido y mecánico.
Quién iba a anunciar las aguas
ese arrepentimiento de los que se hundían sin país
las piedras la isla
los ahogados sus bocas abiertas al olvido
Quién iba a empujar hacia este silencio sus tablas.
Hundida el arca
vueltos los animales a esa costumbre oscura de la existencia
el mar retornó a golpearnos
y dolió al cuello la nostalgia bulliciosa del tumulto
Mi hija pintaba barcos en la pared
mientras otro amante flotaba prendido a mi cuerpo.
Ahora que ardo sobre esta isla animal
mi húmedo hundimiento de vida
y mojo la arena desolada donde perdí mi casa
siento el nombre que duele en las costas
esa frígida felicidad sin brújula.
Mi hija y yo también nos hemos ahogado.

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