La carencia de medicamentos sigue afectando a los cubanos

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Por Osmel Ramírez Álvarez

Farmacia principal de Mayarí de lunes a jueves.

HAVANA TIMES — Como un mal que amenaza con volverse endémico, la carencia de medicamentos sigue golpeando la calidad de vida de los cubanos. Aunque esta se ve afectada de muchas maneras (alimentación, transporte, salarios miserables, etc.), la primera se ha convertido rápidamente en una de las más sensibles.

En un artículo anterior publicado el pasado 3 de mayo e intitulado Se agudiza en Cuba la escasez de medicamentos, Havana Times abordó el tema; la situación lejos de mejorar se agrava.

Para aquel entonces eran alrededor de 100 los que estaban en falta, mientras ahora “hemos llegado a tener más de 300, en ocasiones; aunque lo normal es que falten 100 o más”, respondió una dependienta de la farmacia ante una pregunta, en calidad de cliente.

Las farmacias permanecen vacías al menos cinco días a la semana. Solo el viernes, y a veces el sábado, hay algunos medicamentos de los más demandados en venta, con grandes colas, por supuesto.

Sucede, porque es ese el día en que los distribuyen, aunque no llegan todos los esperados. “Algunos demoran más de un mes en volver y otros se han perdido por completo, como la cimetidina” –concluyó la farmacéutica.

Es un escenario triste ver a personas mayores haciendo la cola desde el jueves por la noche, ¡y amaneciendo!, para poder alcanzar sus pastillas para controlar la presión arterial o la diabetes.

Farmacia principal de Mayarí el viernes por la tarde, luego de ser abastecida.

“Desde ayer a las 8:00 de la noche vine para la farmacia y en cola. Aún así cogí el número 6. El problema es que ya no tengo desde hace como diez días y estoy descompensado. Ahora fue que llegó el camión de distribución, pasadas las 2:00 de la tarde de hoy viernes. Por suerte llegó mi medicamento, el anapril, porque muchos se fueron después de tanto esfuerzo sin resolver, pues no llegó el suyo, por ejemplo, el captopril, también para la presión” –comentó Santiago, un señor de más de 60 años.

Lo peor es eso, que a veces no llega la medicina que tienen indicado en el tarjetón y no pueden comprar otro, por burocratismo. Necesitan unos trámites entre el consultorio y el policlínico que llevan modelos en falta y mucho tiempo de gestión. Incluso con las recetas médicas pasa lo mismo. Imposible alcanzar un producto que dura solo horas en venta, cuando hay un pequeño fallo.

Y no parece tener fin esta crisis. La gente está llena de dolencias en las casas, en las calles y hasta en los centros de trabajo. De seguro no solo afecta la salud y la calidad de vida, también la productividad del trabajo. Letal para las ambiciosas y muy cuestionables metas oficiales de desarrollo.

Ni Raúl, ni sus ministros, ni los diputados, ni la prensa oficial, ni los noticieros hablan al respecto. Es como si no existiera ningún problema. Con tal mutismo, mucho menos se habla de soluciones.

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