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La madre de Fidelito: 20 años sin ver a mi hijo.

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MIRTA DÍAZ-BALART: ‘HE REZADO POR SU ALMA, SOY CRISTIANA’
(AP)
“Estoy afectada, sí, y he sentido pena por su muerte, aunque esa historia ocurrió hace más de 60 años. Estos días he rezado por su alma, yo soy cristiana”, dijo Mirta Díaz-Balart, exesposa de Fidel Castro y madre de su primogénito.
“Recuerdo mi matrimonio con Fidel como algo lejano”, declaró al diario español El Mundo. “Pero también como una etapa muy bonita de mi juventud. Yo nunca le he deseado el mal, siempre le deseé cosas buenas”.
Mirta Díaz-Balart, miembro de la alta sociedad cubana, se enamoró de Castro en la Universidad de La Habana, donde ambos estudiaban.
Su padre, Rafael José Díaz-Balart, fue alcalde de la ciudad de Banes, y su hermano Rafael subsecretario de Gobernación de Fulgencio Batista.
Se casó con Castro por la iglesia en 1948, cuando tenía 20 años y él 22. Estuvieron de luna de miel en Miami y Nueva York. Once meses después, nació Fidel Castro Díaz-Balart. La pareja se divorció en 1955.
“Pues por lo de siempre (…) Los hombres, ya se sabe”, respondió Mirta al respecto, al parecer refiriéndose a las infidelidades de Castro, aunque la actividad política del futuro dictador también los habría alejado.
“En nuestra separación nunca hubo malas palabras, rompimos civilizadamente. Yo jamás le he deseado ningún mal”, añadió, no obstante.
Mirta se casó más tarde con Emilio Núñez Blanco, abogado y notario, hijo de Emilio Núñez Portuondo, embajador cubano en la ONU y adepto a Batista. Ambos se establecieron en Madrid a finales de los 60 con sus dos hijas, Mirta y América Silvia. Fidelito, su hijo con Castro, fue enviado por su padre a estudiar en la Unión Soviética.
En España residían también Waldo (pintor) y Rafael Díaz-Balart (el antiguo alto cargo de Batista), hermanos de Mirta.
Rafael es padre de Lincoln (exrepresentante) y Mario Díaz-Balart, congresista republicano por Florida.
El primogénito de Castro y su madre se han encontrado tanto en España como en Cuba, pero Mirta Díaz-Balart niega los rumores de que estuvo en la Isla en 2006 para despedirse de Castro, después de que este enfermara gravemente y se viera obligado a ceder el poder a su hermano.
“Mi hijo hubiera sido incapaz de pedirme eso. He viajado en varias ocasiones a La Habana para estar con mi hijo, pero me alojaba en su casa, sin trato de favor alguno. Tampoco he vuelto a ver jamás a Fidel Castro ni he hablado con él”, aseguró.
Según su versión, tras exiliarse en España el único vínculo que ha mantenido con su primer esposo ha sido el hijo en común.
Marita Lorenz quiere despedirse
Una mujer que corrió una suerte distinta, la alemana Marita Lorenz, examante de Castro que fue enviada por la CIA a La Habana para intentar matarlo, dijo que quiere ir a la Isla a despedirse de él y a buscar al hijo que, asegura, le arrebataron en Cuba.
“Siempre quise verle de nuevo, y lo intenté, pero no pudo ser. Iré próximamente a presentarle nuestros respetos y buscaré a mi hijo”, dijo Lorenz a Vanitatis, suplemento de la publicación española Confidencial.
Lorenz, de 76 años, vive hoy en un pequeño piso de Queens. Conoció a Castro con 19 años y vivió con él un romance en La Habana hasta que quedó embarazada.
Según cuenta en su libro Yo fui la espía que amó al comandante, la drogaron para provocarle el parto y luego la enviaron a Nueva York.
“Me dijeron que había sufrido un aborto, pero el ginecólogo de Nueva York me habló de un parto provocado. Lo del aborto era falso. El embarazo estaba casi a término y mi hijo nació cuando yo estaba en coma en Cuba. Es un chico. Creció allí y se llama Andrés Vázquez”, dijo Lorenz en septiembre pasado.
Afirmó que pudo ver a su hijo en 1981, cuando Castro aceptó recibirla tras 20 años sin verlo.
“Le supliqué que me presentase a nuestro hijo. Entonces abrió la puerta y apareció Andrés. Se parecía a su padre. Sus manos y su rostro eran idénticos. Le di los regalos que le había llevado. Me dijo que estudiaba Medicina. Mientras, yo no paraba de llorar”, contó.

Antes, en 1961, Lorenz viajó a Cuba enviada por la CIA para matar a Castro, pero no fue capaz de hacerlo.

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