La primavera negra que cambió nuestras vidas

La primavera negra que cambió nuestras vidas
Por Pablo Pacheco Avila

El 18 de marzo del 2003 puede ser un día normal, para un cubano normal, para nosotros no, definitivamente no.
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Todos los que estábamos involucrados en cambiar las cosas en Cuba, sabíamos que podían tocar nuestras puertas, las fuerzas del odio, de la maldad y de la represión y así fue.

No puedo y no quiero olvidar ese día en que dormía la siesta del mediodía con Jimito, mi bebé de cuatro años, un bebé que no entendía entre el bien y el mal y aún así, lo despertaron para una minuciosa requisa.

De la noche a la mañana nuestras vidas sufrieron una metamorfosis impresionante, de nuestro dulce hogar a las tenebrosas celdas del G-2 .

Han pasado diez y seis años de aquellos sucesos y no puedo olvidar, cada detalle, cada átomo de odio y maldad en aquel circo romano que llamaron juicio sumarísimo, terrible lo juro.

Mirando ahora, los toros desde la barrera comprendo lo fácil que es cuestionar a quiénes dicen “Basta ya,el miedo es una opción pero no es la única opción

Creo, no estoy seguro, que Cuba un día será un país normal .

No hay dudas, esa primavera cambió nuestras vidas y parafraseando a Sabina “Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren” el amor por Cuba nunca, nunca muere.

La Primavera negra es el nombre que se le ha dado a esa estación del año 2003 en Cuba. En donde 75 cubanos fueron encarcelados, en su mayoría promotores del Proyecto Varela y Periodistas independientes.

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