“La tierra de los libres y el hogar de los valientes” Papa en USA

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Por Liu Santiesteban

Así empezó el Papa su discurso en el congreso norteamericano, cuyo contraste con los pronunciados en Cuba, ha sido más elocuente que cualquier palabra dicha en la isla.

“Me siento muy agradecido de haber sido invitado a esta sesión ante el congreso de la tierra de los libres y el hogar de los valientes”



Una gran ovación siguió a estas palabras por parte de los presentes. Qué pena que Francisco no pudiera decir algo así en Cuba. Qué pena que no resaltara en Cuba la importancia de las libertades individuales tan clara y directamente. Pero como ya digo el hecho de que no lo hiciera evidencia que hasta el Papa tenía miedo en el cuartel de los dictadores. 

Hablo de muchas cosas el Papa en el congreso. Unas me gustaron mucho, otras no tanto.

Me quedo con el discurso respecto a la emigración y el recordatorio de que todos en América somos emigrantes. 

“No podemos tratar como extranjeros a nadie en América, donde todos somos descendientes de emigrantes.”

Me quedo también con aquello de que no hagamos a los demás lo que no permitiríamos que nos hicieran a nosotros mismos. Algo que era tan necesario escuchar en Cuba, donde tantos cubanos estaban escuchando atentamente. Donde tantos cubanos golpean a otros por pensar diferente. Donde tantos cubanos abusan de mujeres sin obtener castigo; incluso obteniendo privilegios por el hecho de hacerlo. 

Hablo de la guerra del medio ambiente de la base sólida de la familia, de la abolición de la pena de muerte. 

Este discurso mostró un Papa libre, conocedor de que estaba en una tierra de libertad y justicia. Conocedor de que estaba en una tierra donde los hombres y mujeres que gobiernan, los hombres que legislan y regulan, también son hombres y mujeres libres, respetuosos de la ley es y de Dios. Capaces de escuchar y de aprender de los otros, capaces de reflexionar y emocionarse y actuar por el prójimo. 

Supongo que no hubo valor ni voluntad en Cuba para transmitir y traducir fielmente en vivo lo que el Papa dijo ante los congresistas. A quienes por cierto y gracias a Dios, no les pidió el levantamiento del embargo. Habría sido el colmo.



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