La vida difícil de los periodistas independientes

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Al conmemorarse el octavo aniversario de la Primavera Negra de 2003, cuando periodistas y bibliotecarios independientes, y activistas de derechos humanos fueron injustamente arrestados, para después, en manipulados juicios, ser condenados a penas de cárcel de hasta 28 años, resulta provechoso meditar sobre los esfuerzos pacíficos desplegados desde inicios de los años 1990, rompiendo la tradición desde el Siglo XIX de la confrontación violenta en Cuba.
Hay quienes, desde cómodas posiciones, critican a los periodistas independientes y la disidencia cubana. Toda obra humana es imperfecta y los desaciertos pueden haber estado presentes. Pero nadie puede negar que la oposición interna, con su persistente batallar, continúa siendo la vanguardia de la nación cubana. La oposición ha simbolizado la dignidad y el decoro frente al sometimiento a un régimen que inicialmente prometió el paraíso, pero ha llevado Cuba al infierno. Ser periodista independiente y disidente ha representado para la persona que lo asume una vida de peligros y riesgos, con la clara conciencia de que el único premio ha sido el aislamiento, la posibilidad de una celda en Villa Marista y otros cuarteles de Seguridad del Estado, y una larga estancia en terribles cárceles.

Oscar Espinosa Chepe en Cubanet.

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