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Las remesas como parche. Por Joan Antoni Guerrero Vall

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La cuestión de las remesas a Cuba se han convertido en el principal tema de discusión y controversia durante la última semana. Un post de Yoani Sánchez en su blog, así como las diversas réplicas recibidas desde varios sectores, han puesto esta cuestión en el centro de un acalorado debate.

El de las remesas es un problema que, como tantos otros, fue traído a Cuba por el castrismo. Esto es así si tenemos en cuenta que los cubanos, antes de necesitar un cordón umbilical procedente del extranjero para garanitzarse un mínimo de vida digna, habían vivido en un país que era emisor de remesas salvadoras que viajaban antiguamente hacia una España desahuciada.

Esto lo demuestra claramente la historia de la emigración española en el siglo XX. Durante la primera mitad del pasado siglo, la economía española se benefició de las remesas que enviaban los emigrados y las cuales llegaban, en su gran mayoría, de la isla de Cuba. Pero con los Castro, la cosa cambió. A estas alturas es ya innecesario repetir en qué.

En la España de entonces, como en la Cuba de hoy, las remesas de los ciudadanos que se encontraban en el exterior supusieron un importante desahogo para las economías familiares. Los auxilios de parientes en el exterior representan un alivio importante en donde las condiciones de vida se convierten en una pesadilla cotidiana.

En este contexto, en el caso cubano, la cuestión de las remesas y los viajes a la Isla se han convertido en un dilema que causa una enorme división. Si a un lado de la balanza unos consideran las remesas algo que traerá consigo desahogo y autonomía para los cubanos, al otro hay muchos que consideran que el importante volumen que llega a Cuba a través de las remesas son transferencias directas a las arcas de un régimen represor.

Sería interesante conocer si estas dos posturas son irreconciliables. Probablemente en un lado y en el otro hay razones de peso para que todos tengan algo de razón. El punto medio, como diría el filósofo Aristóteles, podría ser la clave para enfriar el conflicto. Aunque mejor sería que no tuviéramos que optar por un punto medio. Lo mejor sería que el problema desapareciera. Y para eso es necesario que desaparezca el régimen y sus normas del juego.

Las transacciones económicas entre cubanos dentro y fuera de la Isla deberían estar bien categorizadas para saber bien el destino de cada importe o material llegado a Cuba, considerando la honradez del uso de esa remesa en su país de destino como principal criterio de clasificación. En este punto parece claro que en Cuba las remesas no pueden tener otro destino que el consumo con lo que ganan aquellos que advierten de que ese gasto genera una riqueza para el régimen y no para la mayoría del pueblo.

En la mayoría de países la actividad económica organizada de sus ciudadanos es suficiente para generar la riqueza que, con los mecanismos de recaudación del Estado, permite financiar prestaciones sociales, bienestar y protección para la mayoría de personas. En Cuba la actividad económica por cuenta propia es escasa y precaria, los negocios están en manos del Estado, los más florecientes bajo control de militares, y así están las cosas. Que no funcionan.

En la Isla existen límites absolutos al enriquecimiento personal, más si estos se producen al margen de la élite gobernante que es la que decide a quién dejar enriquecer y a quién no. En las sociedades capitalistas un empresario de éxito, que genera riqueza para él y su comunidad con su actividad económica, es aplaudido.

En Cuba, el que tenga un negocio floreciente (siempre bajo tutela del Estado y con la espada de Damocles de las arbitrariedades pendiendo sobre su cabeza) es muy fácilmente considerado casi un delincuente. Que un restaurador en el capitalismo necesite veinte mesas en lugar de diez en su restaurante es una buena noticia. En la particular economía del castrismo, que en un paladar el propietario necesite más de doce sillas para asumir la demanda que se le desborda se convierte en un problema legal y, ¡atención!, que vaya con cuidado el exitoso restaurador que puede acabar entre rejas.

Así pues el problema de Cuba, más que las remesas, está en necesidad de que se despenalice la vida y toda aquella inquietud que lleva al ser humano a prosperar y a obtener ganancias lícitas con su actividad económica. Hasta que no suceda esto, las remesas seguirán siendo lo que son, el parche que se aplica a una herida que continuará supurando. El problema siguen siendo las normas del juego y quien las dicta.

Joan Antoni Guerrero Vall, Martí Noticias, 21 de julio de 2011

Nota.- Según el economista cubano Elías Amor, el último Estudio Económico de CEPAL publicado el pasado 13 de julio, informa que las remesas en Cuba ya alcanzan los 2.000 millones de dólares y son responsable directa del aumento del consumo en la Isla, un 4% en lo que va de año. O sea, un estímulo y motor del crecimiento económico. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Gracias a Tania Quintero

Nota: Las negritas son mías.

¿Qué Opinas?

8 Comments on "Las remesas como parche. Por Joan Antoni Guerrero Vall"

  1. Ahora los que estan alardeando de su “historia” se meteran la lengua donde el sol no da.

  2. Ano nonimo…Y tu no tienes nada que decir??…o eres un troll???

  3. mijo pero es que no te das cuenta que repites como un loro sin parar? si no eres un troll lo disimulas bastante y aparte dices lo mismo en diferentes post sin que tenga nada que ver con el tema del mismo

  4. Tiene que haber justicia para los muertos inocentes del remolcador 13 de Marzo..del Canimar…de los muertos en aldeas de Angola…de lso bque hundian embarcaciones de bpescadores inocentes cubanos en el bGolfo de Mexico..los que derribaron el avion de Barbados…turistas..empleados.etc..Quienes apoyen el terror en la dos orillas tambien deberian ser sancionados..”porque tanta culpa tiene quie bmata la vaca como quien le amarra las patas”

  5. Es justificable dejar morir de hambre a un familiar porque el carcelero toma una parte?..Eso, si es inmoral !,,,,,Estoy de acuerdo que se haga un comisio de justicia y que todos que tengan sus manos embarradas de sangre de gentes inopcentes paguen….en las dos orillas..porque baquellos que mataron gentes inocentes pescadores..empleados de hoteles..turistas..o el transbordador 13 de Marzo..de Canimar..los fusilamientos..etc…todos deben de ser jusgados bpor crimenes de lessa humanidad..los del exilio..y..los de la tirania..no bse puede tolerar el terrorismo bajo ningun fin..JUSTICIA EXIGEN LOS MUERTO INOCENTES ..Y EL TEMPO NO CADUCA..

    Cuban American

  6. Como ya dije toda excusa es “válida” para seguirle engordando la panza a la dictadura, la famila, por ejemplo, pero claro siempre con pretectos inverificables.

    Gisèlle

  7. pero mas inmoral es apuntalar la dictadura, los empresarios exitosos son considerados delinquentes eso ya lo sabiamos ahi tienen a los varios Leales, Robaina JJA, Antonio Castro, los varios Ramiritos & co. los Marambios etc.
    El perro no lo mata nadie se morirà solito y cuando llegarà la sucesion gentes que abogan por el borron y cuenta nueva tendran que estar muy en su lugar y quien tenga las manos manchadas de sangre justicia serà hecha en un estado de derecho y luego se hablarà de reconciliacion nacional solo luego

  8. Muy interesante analisis…todos estamos de acuerdo que muerto el perro se acaba la rabia..pero..quien mata al perro???..mientras esos parches son necesarios ttengo que mandar bremesas a mi familiar preso del sistema..a pesar de que el carcelero (gobierno) coja su parte..lo inmoral es no hacerlo..

    Cuabanamerican

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