Los Castro han traicionado hasta a la madre que los parió y al padre que los engendró, literalmente. (videos)

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Resulta que ahora el camino hacia la libertad va sobre rieles. Sí amigos míos, es en un tren lechero, o peor aun si cabe, en un tren de becados, como sardinas en latas llegaremos a la ansiada libertad. Ni montados en una tortuga podríamos ir mas lentos.

Como soy curiosa, me gusta leer y me gusta estar informada cuando hablo. He dedicado gran parte del día de hoy a buscar información sobre el empresario y ahora, líder político, Carlos A. Saladrigas. Para mi sorpresa, muy poco hay publicado sobre este señor, salvo que llegara a Estados Unidos en 1961, durante la operación Peter Pan. Y que en 1984, (ese año da yuyu por culpa de Asimov y los comunistas) fundó una pequeña compañía empleadora que, algunos años después, se convertiría en un imperio con mas de 20 oficinas en el “norte revuelto y brutal”.
Curiosamente ese fue el año en el que viajó a Cuba por primera vez, al parecer antes de crear Vincam. Cuando todavía era empleado de Pepsicola en México. Estos y otros datos lo supe de la boca del propio Saladrigas, cosa que ustedes podrán hacer también si quieren, en los videos al final de este post.

Pero dejemos la paranoia fidelista aparcada por un momento. Supongamos que no me parece sospechosa esa coincidencia de 1984. Pasemos también por alto el hecho de que Saladrigas era casi ultraderechista y que de la noche a la mañana, está arrepentido de haber impedido que aquel crucero fuera con peregrinos a ver al Papa en Cuba, en el año 1998. No pensemos en el hecho que de repente el hombre es comunista-asíatico-cubano-americano-raulista-empresario, en fin…

Fijemos la atención en el hecho de que Saladrigas tiene derecho a cambiar de opinión radicalemte. Hay muchos que lo han hecho, yo incluída, pues antes defendía la eliminación del embargo y ahora abogo por la aplicación de un bloqueo naval y militar, utópico, porque nadie quiere implementarlo. ¡Cuánta sangre inocente se ahorraría!

Recordemos entonces, que yo también tengo derecho a tener una opinión, sobre la opinión que Saladrigas tiene. Quien por cierto procalama que el exilio en Miami está esperando sentado a que aquello se derrumbe. Desde luego debo vivir en un mundo paralelo distinto. No voy a negar que puede que haya gente aprovechada, pero también hay gente decente que lucha desde su dolor. También arremete contra quienes viven de la causa cubana. No veo cuál es el problema de dedicarse en cuerpo y alma a ayudar a los opositores y presos políticos, a difundir con ahínco las injusticias cometidas en la isla y a cobrar un sueldo por ello. Todo el mundo no es millonario como el señor Saladrigas, lamentablemente. El exilio solo ha encontrado 100 formas de como no se tumba a los Castro, pero eso no quiere decir que no la encuentre, ni la haya encontrado él. Ojalá. lo importante es que alguien la encuentre, no importa quién.

En estos dos videos que les presento a continuación verán la presentación que hiciera este señor, a algunos empresarios a los que él les está marcando el camino. El que a él le parece correcto, y por cierto, “el único que funcionará”. Algo así como la fórmula mágica presente en todas las democracias emergentes en la historia de la humanidad.

En ellos relata ese viaje a Cuba y resulta curioso como Saladrigas se sintió muy a gusto con el general, o conoronel, que vive hoy en la que fuera su casa. Una pena que no suelte prenda de quién es el tan amable militar. Pero una de las  mejores cosas, por no decir las peores, son las conclusiones que sacó el hombre, en un viaje de seis días; después de haber abandonado Cuba, a los doce años.

Entre ellas se encuentra que nadie escucha al pueblo de Cuba, aunque previamente había otra conclusión que afirmaba que somos un solo pueblo. Me explico: Carlos dice que el gobierno no escucha al pueblo de Cuba, que el exilio no escucha al pueblo de Cuba y que la oposición, tampoco escucha al pueblo de Cuba.

Estoy en total desacuerdo con esa conclusión. El único que no escucha al pueblo de Cuba, es el mal gobierno de los dictadores Castro. Porque el exilio, forma parte del pueblo de Cuba, no tiene que escuchar al resto del pueblo si no quiere, algo que por cierto, es totalmente falso. El exilio escucha perfectamente al pueblo de Cuba: “Manda medicinas, manda ropa, manda zapatos, manda comida, manda dinero” Y no solo lo escucha, sino que cubre las necesidades que les son imposibles de cubrir por sí mismos, a los cubanos dentro de la isla. Gracias a un par de hermanos que llevan mas de cinco décadas jodiéndolos.

Es probable que un sector de la oposición no escuche al pueblo, o mejor, un sector de la disidencia. Esa disidencia inteligente de nueva creación, pero que también forma parte del pueblo cubano. Como también forma parte de ese puieblo, la oposición histórica que tal vez no hizo su trabajo de campo como debía; pero hay que decir en su favor que han estado infiltrados hasta la médula; y que han hecho un gran trabajo de base, tanto intelectual como de acción, que ha propiciado el desarrollo de la magnífica resistencia que hoy vemos en las calles de Cuba, todos los días.

Lamentablemente es el propio Saladrigas quien está escuchando las voces de la nomenclatura y la iglesia, en vez de la voz de la oposición, de la resistencia, que es quien dice en voz alta en la isla, lo que el pueblo piensa y murmura con miedo por los rincones.

Otra de las conclusiones de Saladrigas se refiere a que el pueblo de Cuba está harto de revoluciones, que quiere cambios paulatinos hacia la prosperidad, que no quieren que aquello se caiga, sino que cambie. Y yo no puedo dejar de preguntarme qué parte del pueblo le habrá dicho eso a Saladrigas: ¿los obispos que conoció todos de un tirón? ¿El militar que vive ahora en su casa? ¿Tal vez la gente en las carreteras, entre Santiago, Holguín, Las Tunas, Santa Clara y La Habana? Puede ser, todo puede ser.

Algo me gustaría decirle a este señor si le tuviera delante. Yo salí de Cuba con 25 años, que no son 12. Puedo decirle con toda seguridad, que los cubanos estamos hartos de “LA revolución”. Y si el pueblo de Cuba quisiera un cambio paulatino, no ya a la libertad, sino al simple hecho de trabajar y ser decentemente remunerado por su trabajo, al simple hecho de poder pagar la comida y el calzado de los hijos, sin tener que caer en la delincuencia o la inmoralidad, si los cubanos no quisiéramos un cambio inmediato y repentino hacia una visión de futuro que incluya esas sencillas demandas, no emigraría ese pueblo, el suyo, el mío, el nuestro, no emigraría en masa como lo ha hecho durante los últimos 53 años; no estarían, los mas valientes e informados, saliendo a las calles a protestar por los derechos que usted quiere robar entrando por una ventana que se dejan abierta los dictadores.
No señor Saladrigas, el pueblo de Cuba es revolucionario, siempre lo ha sido: revolucionario, luchador, trabajador y creador, amante de la vanguardia. El pueblo de Cuba está ávido de que una revolución barra sus desmanes, o lo que le han hecho creer que causan esos desmanes, ya sea el embargo, o la mal llamada mafia de Miami, que no ha hecho, como ya dije, sino mantenerles los estómagos al 90% de la población.

En octubre yo también estuve en Cuba, con mas miedo del que me gustaría reconocer, todos saben por qué, por mi hijo que viajó conmigo. Pero entre las poquísimas cosas que pude sacar de ese viaje, políticamente hablando, por proteger a mi pequeño, hay algo que descubrí con satisfacción: La gente en Cuba no está ni para 8 años más, ni para mas promesas, ni para mas nada. La gente en Cuba está para ver una solución, para canalizar su frustración de tantos años de miseria para nada. Una frustración que se agudiza al ver que Raúl Castro se está cargando a golpe de mocha, todo lo que nunca cumplió Fidel, pero que había un espejismo general de que sí, que estaba ahí. Y de repente, por primera vez en muchos años, hay una oportunidad única; sin balseros que salve a los Castro, sin miedo en la oposición, sin miedo a la muerte siquiera. Nunca hemos estado tan cerca del estallido social, porque solo hace falta que esas valientes mujeres griten a favor de la comida de los niños y la vida decente que les han robado, y que cuando hayan sufcientes personas, echen a andar por las calles de La Habana, de la caliente, la del Centro. Y verán como se produce la primera gran manifestación en contra del gobierno.

Pero Saladrigas quiere colarse por el balcón de Raúl Castro, que manía con las metáforas tiene la gente. Y quiere que Cuba sea como Singapur, no por lo del sexo, sino mas bien por lo chino: prosperidad económica sin libertades políticas. Y habla del problema de ética que plantea el embargo. Porque dice que pretendemos matar de hambre a un pueblo para que se ponga de rodillas ante nosotros, los exiliados.
Pero es que lo enfocas mal, hijo. El embargo se trata de que un pueblo asuma la responsabilidad de su libertad y deje de estar de rodillas ante Fidel y Raúl Castro.

Muy curiosa resulta la mención a la ética porque, ¿dónde está la ética en hacer nogocios en Cuba, mientras su dictador está reprimiendo y abusando brutalmente a las Damas de Blanco, a los opositores, todos pacifícos? Porque se han decidido por la lucha pacífica, porque el día que esos cubanazos decidan devolver los golpes, ya veremos cuántos se prestan para la vergüenza de las brigadas de respuesta rápida.

Luego está la cita de Marx y de Voltaire y esa relación inseparable entra la economía y la política. Raúl Castro ha dado su sablazo sobre ese tema, o mas bien su puñetazo sobre la mesa: Hay que abrirse o nos hundimos, pero nadie puede ser rico, no habrá otro partido, porque los cubanos que no piensan como nosotros están manipulados por el imperialismo. Y punto. esto es lo que ha dicho Raúl Castro, para variar.

Podría estar aquí hasta mañana preguntándome, quién le dijo a Saladrigas en Cuba la frase de Marx, quién puede creerse que ningún empresario americano o cubanoamericano, no quiere ni un peso de Cuba, porque son muy altruistas. Pero no puedo estar hasta mañana aquí, aun me falta hablar de una novela de Zoé.

Solo voy a decirle al Señor Saladrigas que me disculpe si algo le ha ofendido, de lo que he podido decir aquí, que me parece un hombre de buena fe, auqnue tengo la impresión de que han intentado manipularle, a través de terceras personas, o tal vez no, quién sabe.

Sería bueno que el señor Saladrigas tenga algo presente. Los Castro han traicionado hasta a la madre que los parió y al padre que los engendró, literalmente. No espere un trato mejor para su persona y su dinero.

Liú Santiesteban.

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