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Mariela Castro al descubierto

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Por Carlos Ferrera
Mariela es la segunda en la línea sucesoria de la saga Castro Espín, y la más independiente, ambiciosa y mediática de todas las princesas rojas.

Si Déborah y Nilsa, por distintos motivos han caído en desgracia y ya no forman parte de la jet comunista de postín, Mariela y su hermano Alejandro por el contrario, han afianzado su poder como hijos pródigos del Rey, tanto en la familia como en las esferas del Gobierno que dirige su progenitor, si bien lo han conseguido por distintos medios.

De Alejandro nos ocuparemos pronto, pero hoy toca a hacerle un traje a Lady Mariela, ángel redentor de homosexuales y travestis patrios, y valioso medio básico del andamiaje ideológico que sustenta a su padre.

UNA INFANCIA FELIZ

Mariela Castro y Vilma Espín

Mariela Castro y Vilma Espín

Mariela nació el 27 de julio de 1962. Por esos días su hermana Déborah monopolizaba todo el cariño de los adultos de las familias Castro y Espín, pero ya desde muy pequeña, Marielita le plantó batalla a su taciturna hermana mayor, y le usurpó rápidamente el puesto de hija/sobrina más querida. Sus hermanos más pequeños, que llegarían más tarde, tampoco pudieron rivalizar con ella en atención sentimental. Nilsa era un ente invisible y Alejandro fue enviado a estudiar una carrera militar fuera del hogar paterno, de modo que Mariela se convirtió en “la niña linda de la casa”.

Mariela sesea desde que aprendió a hablar, y ese detalle infantiloide le otorga un candor añadido a su carácter campechano y a su temperamento locuaz. Era una niña extrovertida y parlanchina, que sin embargo sabía guardar silencio y pasar inadvertida, para permanecer a la escucha de las conversaciones de los adultos de la familia, y de todos los revolucionarios ilustres amigos de su padre que visitaban palacio.

Así que a medida que crecía, mientras el resto de sus hermanos hacían vidas de niños normales, ella se interesaba cada vez más por los asuntos de Estado, y estaba más pendiente de las soluciones que su tío daba a las numerosas crisis que vivió la revolución desde sus primeros días.

A pesar de que aún tenía apenas dos o tres años, Mariela dice recordar con ternura su cercanía con el Ché, al que califica de “un hombre cariñoso que sabía tratar a los niños”. Es curioso que pase por alto que El Guerrillero Heroico no tuviera esa misma sensibilidad con los adultos que fusiló con tanta saña. Pero Mariela lo guarda en su memoria como un ejemplo de dignidad, valentía y justicia: “Me las arreglaba siempre para terminar sentada sobre sus rodillas; estaba enamorada de él”, recuerda encantada.

Mariela casi nunca compartía sus ratos de ocio con sus hermanas, sino que estaba encaramada en un árbol o jugando a juegos “de varones” con su hermano Alejandro; era una “marimacha” como ella misma se ha definido después. Terca y voluntariosa, ya desde muy joven enseñó su garra como líder, encabezando el grupo de “primos reales” en la familia.

Conocida en ciertos círculos como «La Infanta», Mariela ha disfrutada de una privilegiada vida de niña bien, de vacaciones en el extranjero, caprichos inalcanzables para el resto de los infantes cubanos y suntuosas fiestas de cumpleaños con la presencia de hijos ilustres de personalidades del arte, la cultura y la política. Desde muy temprana edad, Mariela siempre ha estado en el sitio apropiado y en el momento justo.

Juan Juan Almeida, amigo de su infancia, que vivió algunas temporadas en su casa y asistió a la misma escuela que su hermano Alejandro, la describe de adolescente como «dictatorial y excéntrica». Mariela esconde tras su dulce imagen de niña correcta, un carácter fuerte y una difícil personalidad ególatra. Sin considerarla una belleza, Almeida reconoce hoy que Mariela “tiene un punto atractivo, y habla con cierta ternura en su discurso medio frívolo”, dice.

Mariela ha declarado que de niña “siempre encontró en su familia un espacio para el diálogo y cuestionamiento”, algo que el resto de los cubanos habríamos agradecido poder compartir con ella sin correr el riesgo de recibir una paliza en Villa Marista.

Raul Castro y Mariela Castro

LA FAMILIA, MANUAL DE INSTRUCCIONES

Cuenta La Infanta que desde que comenzó a estudiar filosofía marxista y a leer literatura soviética, “empezó a entender que las grandes revoluciones necesitaban ser cuestionadas desde dentro”. Maiakovski se convirtió en su héroe ideológico por sus cuestionamientos al poder omnímodo, primero de Lenin y después de Stalin, “Maiakovski era como yo, cuestionaba el “mitinismo”, no le temía al enfrentamiento ideológico, y sufrió mucho por eso. Él me dio pistas para hacerme y hacerle (a su padre) preguntas sobre la realidad cubana que no comprendía. Yo le decía a mi papá, “esto hay que cambiarlo” y él siempre me escuchaba con atención. “No me gusta hacer cosas que lastimen a mis padres, mi madre no quería que me metiera en ningún cargo directivo, ni mi padre tampoco. Me protegían, porque soy muy apasionada y no entendía algunas contradicciones de la revolución. Él no quería que yo viviera esas contradicciones, pero en el fondo le gustaba mucho mi libertad”. Conmovedor.

Mariela se jacta de haber recibido de Vilma y Raúl “mucho cariño y comprensión”, y cuenta que ambos se quitaron mucho tiempo de sus respectivas responsabilidades políticas y de Estado, para estar junto a ella y sus hermanos en casa. Incluso exigían la presencia de sus hijos en actividades oficiales, cenas y almuerzos gubernamentales, con tal de estar cerca de ellos. Quizás por eso su vida familiar se mezcló rápidamente con la vida política del país que controlaban sus parientes.

Sobre ese tema ha dicho recientemente en una visita a Chile, al ser preguntada por su relación con Fidel:

“Hemos vivido días muy difíciles en la familia: la Crisis de los Misiles, el secuestro de nuestros pescadores, el conflicto con el niño Elián, o el cerco a las tropas cubanas en el sur de Angola, que fue un momento muy duro para la revolución. Cuando aquel episodio de la guerra de Angola, tío tuvo la genial idea de construir en tiempo récord un aeropuerto en Cuito Cuanavale, la ciudad en que Savimbi tenía acorralados a los cubanos. Pudimos hacer aterrizar allí aviones con refuerzos para nuestras tropas, que terminaron por ganar la batalla. Yo aplaudí en mi casa frente al televisor cuando dieron la noticia. (…) Por supuesto, también viví con gran dolor la pérdida de tantos soldados cubanos en ese y otros países africanos a los que apoyamos en sus luchas de independencia. En todas las crisis que vivimos, estábamos atentos a la próxima “jugada” de Fidel, que siempre era brillante”.

Mariela utiliza el mismo lenguaje triunfalista y perverso de su tío y su padre, describiendo como un acto heroico una tragedia horrible. Aplaude frente a la televisión las maniobras de Agapito, como si de una serie de ficción se tratara, minimizando las consecuencias nefastas que tuvo este episodio triste de nuestra historia para centenares de jóvenes cubanos, enviados a morir a una guerra que no era suya. Mientras sus hermanos y ella vivían sus vidas de oropel entre algodones, Fidel llevaba la muerte a muchos hogares de la Isla, y el dolor a muchas madres cubanas. Ellas perdieron a sus hijos en aras de una causa ajena y lejana, que no les correspondía defender y mucho menos pagar con sus vidas. A cambio les devolvió una chapa con un número. Mientras tanto, Mariela aplaudía.

Manías de grandeza aparte, si algo está claro, es que Raúl había dado cierta libertad a Mariela para divulgar un discurso progresista “rompedor” que la distanciara de su propia retórica encorsetada. Su idea era presentar a su hija ante el pueblo como una alternativa moderna al histórico inmovilismo de la revolución, que –qué bonito–, nacía de la revolución misma. Porque mientras Marielita espiaba las reuniones de sus mayores, su padre la estaba espiando a ella.

Raúl vio pronto en su segunda hija a una aliada excepcional para hacer política en algunas esferas sociales en las que su hermano y él no habían sido capaces de establecer un liderazgo claro, o directamente habían tomado decisiones erróneas en el pasado, que generaron descontento en la gente (léase UMAP, persecución religiosa o caza a los homosexuales, por ejemplo).

Mariela era una mujer cercana, dialogante y de retórica sencilla –básica, diría yo–, y la persona ideal para acercarse a los estratos sociales más bajos de la población, sin provocar las reticencias y el rechazo que históricamente han despertado los Castro en el pueblo llano. Ella podía “bajar” a la plebe y renovar el caduco panfleto ideológico revolucionario, maquillándolo con un supuesto tinte de tolerancia y cercanía a las minorías. Raúl la necesitaba como el agua.

Así que en 1982 con apenas veinte primaveras, y aún sin terminar su licenciatura en la especialidad de Pedagogía y Psicología que cursaba en el Instituto Superior de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona de la capital cubana, Mariela es reclutada por su padre para acompañarlo en sus largos viajes de estado a través de la Isla. La intención de “papá” era dar rodaje político a su hija, y empezar a colocarla en los círculos de poder. Debía mostrar al pueblo y a otros líderes, que Mariela era su apuesta fuerte como futura dirigente de la revolución.

Debo aclarar antes de continuar, que el título rimbombante de “sexóloga” que se atribuye a esta criatura, es un globo de cantoya inflado para colocarla al frente de CENECEX. Jamás estudió esa materia en serio y mucho menos es una especialista en ella. Pero la jugada magistral de Raúl utilizando a su hija, aún estaba por llegar. Antes, La Infanta iba a proporcionarle todavía algún quebradero de cabeza a la testa aún no coronada de su padre.

LA MUJER DEL ASESINO

Además de acompañar a su progenitor en sus tareas de Estado, Mariela también acudía junto a su madre Vilma Espín a las actividades de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) que ésta dirigía.

El Chele, terrorista chileno.

En 1983, en el pico máximo del liderato de su tío Agapito (Fidel Castro), Mariela asiste a un cóctel que ofrece su madre a las mujeres chilenas asiladas en Cuba. Allí conoce a Juan Lisímaco Gutiérrez Fischmann, conocido como “El Chele”, “Diego” o “El Comandante Gabriel”. Es lo que están pensando; un tipo con tantos sobrenombres no podía ser otra cosa que un espía o un terrorista. Y el Chele era ambas cosas.

El coqueteo de Cuba con el terrorismo chileno se remonta a los tiempos de Allende, cuando Fidel minó la sede diplomática cubana en Santiago de Chile con espías de la Isla, para controlar la política interna del país andino, y vigilar de cerca a su presidente. Posteriormente Fidel apoyó económica y logísticamente a una larga lista de terroristas de ese país, y ofreció soporte financiero y refugio político a centenares de comunistas chilenos en Cuba. De aquí arrancaría una jugosa subtrama de espionaje que terminaría con los suicidios de Beatriz y Laura Allende en La Habana, episodios tristes que alguna vez he contado aquí.

El Chele había nacido en Santiago de Chile el 28 de diciembre de 1957. Su padre fue el guerrillero boliviano Lisímaco Gutiérrez, que combatió al mando de Ernesto Ché Guevara en el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia, y que murió en Chile en 1970. Su madre Beatriz Fischmann es una arquitecta chilena oriunda de Puerto Montt, que también formó parte de la guerrilla boliviana. Tuvieron tres hijos: Juan Lisímaco, Paula y Juanita Paz. Esta última estuvo casada un tiempo con el cantautor cubano comunista Silvio Rodríguez.

Perseguidos por la dictadura militar chilena de Pinochet, en 1975, El Chele viaja a Holanda junto a su madre y sus hermanas con un salvoconducto facilitado por el Comité Nacional de Ayuda a los Refugiados. Pero Amsterdam es solo una posta en la ruta; el destino del clan Gutiérrez es Cuba. Allí en La Habana, en atención a los méritos militares de su padre, y como deferencia a la amistad de éste con el Ché, Fidel les regala un apartamento en El Vedado.

Quienes tengan buena memoria, recordarán el paso de El Chele por la televisión cubana, varias veces como invitado al programa “Conversando” que presentó su paisana Mirella Latorre en el canal Tele Rebelde desde 1976 hasta 1987. Eran tiempos en que Chile era el principal destinatario de los mimos de Agapito. Los comunistas chilenos, como los argentinos, encontraron en la Isla un retiro dorado espléndido con casas, empleos y una rutilante vida social. Un ejemplo claro fue la propia Mirella, para la que la televisión cubana inventó un magazine televisivo a su medida, pasando por encima de otras presentadoras cubanas de entonces.

A finales del 83, El Chele regresa a Cuba y conoce a Mariela en aquella recepción de la FMC. El terrorista chileno cae rendido a los pies de la princesa cubana, y ella le corresponde con idéntica pasión. Mariela se enamora perdidamente de aquel hombre gentil que le susurra cosas bonitas al oído y le cuenta historias heroicas de su vida como combatiente en la sombra. Raúl bendice esta unión y su hija se casa con El Chele en menos de dos meses. Ambos estrenan su nueva vida de casados en el mismo edificio de apartamentos de siete pisos de Raúl Castro, en Avenida 26 número 525, entre Zapata y 35, Nuevo Vedado.

El Chele regresa a Chile ese mismo año para participar en la formación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y se convierte en el brazo derecho del líder de la organización, Raúl Pellegrín. Pero en 1984 debe regresar a Cuba; había dejado allí a Mariela embarazada, y acababa de nacer en La Habana su primera hija, Gabriela Gutiérrez Castro. Dos décadas más tarde Gabriela estaría llamada a ser la colaboradora más importante de su madre en su gran cruzada “en favor” del movimiento LGTB de la Isla.

Pero aún es pronto. Gabriela es todavía una niña, y se integrará al grupo de “primitos” de tercera generación, junto a los hijos de Déborah, y más tarde los de Alejandro y Nilsa. Por su parte, su padre continúa con sus actividades terroristas con frecuentes entradas y salidas de Cuba. A El Chele le interesa mantener esta “base de operaciones” en La Habana, y el favor de los Castro, porque es buscado por la inteligencia militar de casi todos los países democráticos de Latinoamérica. Cuba es su único refugio seguro.

En 1987 la cúpula del FPMR sufre un fraccionamiento por divergencias entre sus líderes, y se divide en dos grupos. Gutiérrez Fischmann se alinea con Pellegrín, y crea el denominado FPMR Autónomo. El Chele intensifica su actividad terrorista comprando armas y diseñando operativos desde Cuba, en el mismo comedor de la casa familiar.

Tanto terrorismo deteriora la relación sentimental entre Mariela y El Chele. Mariela comienza a sentirse incómoda con las constantes salidas del país de El Chele, y el ocultismo con que había que tratar las actividades subversivas de su marido. Finalmente Mariela solicita el divorcio de Juan Gutiérrez Fischmann a finales de 1988, y Raúl le da su visto bueno a finales de 1989. Mariela vuelve a ser libre.

En 1990 El Chele asume funciones en la Dirección Nacional del Frente Autónomo, destacándose como un comandante duro. En esa línea, su principal aliado es Mauricio Hernández Norambuena, conocido como “Ramiro”. Junto a él, y pese a los reparos de Galvarino Apablaza, “Salvador”, el nuevo número uno de la organización tras la muerte de Pellegrín, ejecuta las acciones más violentas del FPMR en los años siguientes:

En 1991, El Chele prepara y lleva a cabo el secuestro de Cristián Edwards, uno de los hijos del dueño del diario chileno El Mercurio, Agustín Edwards Eastman, y pide un millón de dólares por devolverlo vivo a su familia. El ex marido de Marielita es el responsable de recibir y “lavar” el dinero que se obtiene por el rescate. También es el autor intelectual del asesinato del Jaime Guzmán, un político, abogado constitucionalista y profesor universitario chileno que ejerció como Senador de la República y colaborador jurídico del régimen militar de Augusto Pinochet.

Durante los años posteriores a ambos crímenes, el Chele viaja a Suiza y a Bélgica para lavar el dinero del rescate de Edwards, y utiliza estos viajes para intentar contactar con su hija Gabriela fuera de Cuba, pero Raúl prohíbe a la niña que vuelva a ver a su padre prófugo. Sigue apoyando a El Chele, pero no quiere mezclar a su nieta con la trama de terrorismo chileno.

Despojado de su hija, en 1992 El Chele se traslada a Argentina, desde donde regresa a Chile en 1992, para crear las Fuerzas Armadas Rodriguistas en Curanilahue. Allí establece su centro de operaciones en la ciudad de Concepción, donde reside durante algún tiempo. La última acción terrorista de El Chele en el FPMR, es el rescate en helicóptero de cuatro frentistas desde la cárcel de alta seguridad de Santiago, en diciembre de 1996. Entre los rescatados se encuentra su antiguo camarada Mauricio Hernández Norambuena. Después, El Chele regresa a La Habana y nunca más se sabe de su paradero en la Isla.

Son los días en que la ex frentista terrorista Marie Emmanuelle Verhoeven, conocida como Comandante Ana, detenida en India, lo señalaría como responsable del asesinato de Guzmán junto al número uno de la organización, Sergio Apablaza Guerra, de quien Verhoeven era amante.

La justicia chilena solicitó en numerosas ocasiones a Fidel, y después a Raúl, la extradición de El Chele, pero los Castro hicieron siempre oídos sordos a estas peticiones. En la actualidad el ex marido de Mariela se encuentra prófugo de la justicia chilena, y es el último integrante de la cúpula frentista que queda en libertad, tras las detenciones de Mauricio Hernández Norambuena en el 2002 y Galvarino Apablaza en el 2004.

En 2008, una solicitud de prescripción por parte de su defensa es rechazada por el ministro Mario Carroza. Finalmente, el 14 de septiembre del 2009, la Corte Suprema revoca la orden de detención que pesaba al frentista por sus crímenes, alegando la prescripción de éstos.

Años más tarde, en enero de 2013, un chivatazo pondrá sobreaviso al entonces presidente chileno Sebastián Piñera, del paradero de El Chele en Cuba. Piñera se enterará de que después de separarse de Mariela, El Chele trabaja bajo nombre falso como entrenador militar en el “Punto Cero de Guanabo” y en el PETI I de la Sierra del Rosario, dos bases secretas de entrenamiento de las unidades militares castristas. El mandatario pedirá personalmente a Raúl Castro que colabore y entregue a su ex yerno, para que responda ante un juez chileno que lleva el caso de sus causas pendientes, ahora reabiertas. Pero el ya presidente de Cuba, ni siquiera responderá a su solicitud. Silencio.

Hay un capítulo oscuro en este tramo de la vida de Mariela, completamente obviado en su biografía oficial. Se dice que tras su relación con El Chele, tuvo dos hijos más producto de un idilio calenturiento con Ramsés Calderío, un oficial de la CI que trabajaba como personal de la escolta de Fidel y del que se enamoró de forma casi obsesiva.

Ramsés murió de forma extraña por un disparo en el interior de un automóvil, y aunque la versión oficial fue que su muerte se debió a un accidente,se habla de que lo eliminaron por orden real. Una muerte más en el repertorio del clan del terror.

Mariela no tiene contacto aparente con sus dos hijos que vivieron siempre con los abuelos paternos, y tengo entendido que tampoco llevan sus apellidos. Me gustaría que alguien más puesto en el tema me dé más datos.

MARIELA CONQUISTA LA FAMA

Mientras tanto Raúl Castro encuentra por fin el camino para colocar a Mariela en un puesto clave del Gobierno. No existe ese puesto de forma institucional, pero lo crea para ella.

Ya desde 1972 existía un Grupo Nacional de Trabajo de Educación Sexual (GNTES) que en teoría, debía desarrollar una política de formación de las nuevas generaciones en el terreno de la educación sexual.

Esta institución contó desde sus inicios con grandes profesionales de la sexología, su directora-fundadora fue Mónica Krause, madre de mi gran amigo Julian Daniel que tengo el gusto de convocar en este muro. Krause y su asesor el Dr. Celestino Alvarez Lajonchere hicieron un trabajo teórico de gran trascendencia en cuanto a educación sexual, y derechos reproductivos y sexuales de la mujer. Pero la institución estaba vacía de contenidos prácticos aplicables en la vida cotidiana de los cubanos, y el tabú sobre el tema era aún considerado una mácula para el Buró Político y los Ministerios de Salud y Educación, que según me cuenta Julián, pronto boicotearon su labor.

Creo que es de recibo subrayar aquí el trabajo abnegado de Krause y Lajonchere. Krause fue profesora titular de la Universidad de la Habana, miembro de honor de varias Academias de Ciencias del mundo, y distintos gremios de la OMS, y muchos cubanos aun la recordamos en los programas de radio y televisión sobre educación sexual. También hizo un arduo trabajo en centros educativos de la Isla, y fue en realidad la pionera en la lucha por introducir los temas de igualdad sexual, y la tolerancia para el colectivo LGTB, de la que hoy se ha apropiado Mariela.

Lamentablemente el GNTES tuvo una trascendencia apenas perceptible en el plano social, con escasa repercusión práctica en la vida del cubano de a pie. Era imposible para Krause poner en marcha una verdadera revolución sexual, atada de pies y manos por el propio Fidel Castro, al que el tema le resultaba “distante”, por no decir asqueroso.

En 1989, Vilma Espín crea el CENESEX, del que es primera directora Mónica Krause, hasta que es “tronada” por su manifiesto desacuerdo con las políticas gubernamentales sobre el tema, y termina abandonando el país en 1990.

Sin embargo la situación crítica de la población gay y transexual cubana no cambia sustancialmente, exceptuando tímidas aperturas en su visibilidad social. Comienzan a permitirse los espectáculos de transformismo y hay discretos avances en las políticas transgénero, que también hacen un poco más visible a este colectivo. Así continuarán las cosas hasta la retirada del poder de Agapito, que por cierto, por fin “reconoce” a regañadientes que ha sido el responsable de la persecución a los homosexuales durante casi todo el período revolucionario anterior, pero morirá sin pedir perdón por eso.

Mientras tanto, Raúl nombra oficialmente a Mariela como asesora política de su gabinete, defenestrando a Alcibíades Hidalgo, su histórico jefe de despacho durante una década y uno de sus hombres de más confianza. Hidalgo había hecho carrera como viceministro de RR.EE. y embajador ante la ONU, hasta su caída en desgracia, y su escape rocambolesco a Miami en el año 2002.

Mariela Castro

Pero la cacareada “revolución sexual“, se produce en Cuba en la primera década del siglo XXI. Raúl, ya presidente del país desde 2006, por fin completa su plan ideológico y pone a su hija al frente del CENESEX en 2009. Marielita no se corta en triunfalismos al aceptar el nombramiento de su padre, declarando: “Ahora la diversidad sexual forma parte de la Revolución y ya de una manera revolucionaria”. La “diversidad sexual revolucionaria” parece un concepto tan macarrónico como incomprensible, pero queda acuñado por ella para ser repetido hasta la saciedad por la prensa oficialista.

Repentinamente la antes denostada comunidad LGTB, ocupa por fin un lugar en el mapa social de la revolución. Mariela se convierte en el “pájaro con tetas” soñado, redentora de la causa rosa y defensora de las minorías sexuales antes excluidas. Incluso se le supone lesbiana, cosa que ella se encarga de desmentir, aunque añade siempre “que si lo fuera, no tendría que avergonzarse por eso”, un tierno gesto gayfriendly que la acerca aún más al colectivo.

Se le ve con frecuencia al frente de las movilizaciones callejeras que organiza la institución que dirige, rumbeando en las “congas gays” rodeada de homosexuales de ambos sexos y chicos trans, y abanderando la mal llamada “tolerancia revolucionaria”. Mariela por fin ha dado voz a un colectivo históricamente silenciado, y se le reverencia por eso. Su padre se frota las manos; misión cumplida.

Sin embargo, al mismo tiempo que los homosexuales y transexuales cubanos son legitimados por La Infanta, se crea un caldo de cultivo pernicioso para su propia supervivencia.

Hasta el momento la comunidad LGTB cubana vivía en la oscuridad y la intolerancia, pero estaba unida en la exclusión. Ahora se abre una brecha ideológica en su seno. Mariela apoya al mundo gay y trans, “siempre que sean revolucionarios”. No hay lugar, como siempre, para quien disienta de los principios del socialismo, tenga lo que tenga entre las piernas y haga lo que haga con eso. Mariela cumple al pie de la letra con los cánones excluyentes de su padre; “dentro de la revolución todo, fuera de ella, nada”. Los cambios pues, no son tan radicales.

Paradójicamente la institución que encabeza Mariela Castro, y que se supone, debe promover los derechos en salud sexual y salud reproductiva para toda la comunidad LGTB, no apoya la democracia, la libertad ni el consenso en su seno. Tampoco Mariela pone su cargo directivo al voto y la consideración de la masa social que representa. Mariela Castro manda en el CENESEX de forma autocrática, como lo han hecho su tío y su padre con el país entero.

En consecuencia, emerge un movimiento LGTB, contestatario y paralelo a la política excluyente del CENESEX; el Proyecto Arcoíris. La nueva organización activista se desmarca del mariconeo oficialista de La Infanta, pero con matices. Aunque exige presencia legal en el marco legislativo y acceso independiente a los medios de comunicación, que en Cuba pertenecen al Estado, se define como anticapitalista. Algunos de sus miembros han declarado públicamente que “para existir, no podemos disentir frontalmente en el terreno político con Mariela”.

SEGUNDAS NUPCIAS: PAOLO Y EL NEPOTISMO.

Paralelamente, la vida privada de Mariela Castro también se transforma, en virtud de su nueva responsabilidad.

En uno de los simposios de su apretada agenda LGTB, Mariela conoce a Paolo Titolo, un fotógrafo italiano sin oficio ni beneficio que la enamora y termina seduciéndola. Mariela se casa con Titolo y el matrimonio se traslada a una nueva vivienda en 206 #1513 entre 15 Y 17, en el selecto reparto Atabey de Ciudad Habana. Allí engendran a dos hijos; Lisa y Paolo Titolo Castro.

Mariela Castro y su esposo  el fotógrafo italiano Paolo Titolo

Mucho se ha escrito sobre las interesadas intenciones de Titolo al pretender a la hija del Rey. Paolo, un tipo gris y del montón sin ninguna trascendencia profesional en su país de origen, se ha convertido en “el fotógrafo de los maricones”, y ha sacado un jugoso rédito de esta posición de privilegio como fotógrafo oficial del CENESEX, monopolizando el protagonismo artístico de todas las muestras fotográficas y eventos audiovisuales que auspicia y paga Mariela con dinero público.

Pero este ejercicio de descarado nepotismo ha generado preguntas sobre la intervención del Estado en la representación de la comunidad trans de la isla, y las condiciones de participación de quienes son fotografiados. Entre las voces discordantes está Jossiana Arroyo, profesora de cultura latinoamericana de la Universidad de Texas en Austin que se ha convertido en un látigo para la hija del Rey.

“Las dimensiones éticas de un proyecto como éste se hacen más complejas cuando queda claro que los transexuales que posan para las fotos no sólo forman parte del proyecto estatal de reasignación de sexo, sino que también vienen de condiciones materiales y sociales en las que no pueden disentir o criticar este mismo proyecto”, opina la profesora, autora de un libro sobre “travestismo cultural” en Cuba y Brasil. Arroyo afirma que “pensar que sólo por medio de las imágenes ‘dignificamos’ o ‘educamos’, es un arma de doble filo, especialmente cuando la mirada viene desde arriba y no desde las voces o la acción de la misma comunidad transexual”.

Otras voces cuestionan también el aparente conflicto de intereses que ilustra las exposiciones fotográficas del CENESEX, obras conjuntas de Castro Espín y su esposo fotógrafo:

“Esto representa una afrenta ética por todos lados, incluso si se busca, una justificación desde la mirada del artista”, comenta desde México la investigadora de temas de género y profesora del Tecnológico de Monterrey, Guadalupe Caro Cocotle. La académica cuestiona el posible uso de un puesto público para obtener el material que luego derivó en la muestra artística. “‘Translúcidas’ se presenta más bien como “opacas” pues finalmente se está construyendo una reivindicación de lo que es ‘ser trans en Cuba’ pero desde la legitimación de las políticas públicas, con el abanderamiento del Estado”, señaló.

En 2012, la ONG Contrapunto Social organizó un taller para enseñar el funcionamiento de las cámaras fotográficas a un grupo de personas trans cubanas. El resultado fue una expo de fotos que se exhibió en la Alianza francesa de La Habana, sin que ningún medio le hiciera caso, quizá porque el fotógrafo no fue Paolo Titolo, el marido de La Infanta.

Mariela siempre responde a estos ataques, con consignas y soflamas, como es costumbre en su familia. Dice que la misión del CENESEX es “contribuir a que el ser humano viva su sexualidad de forma sana, plena, placentera, responsable y revolucionaria. Nunca nadie hasta ahora se había encargado de elaborar materiales sobre educación sexual e investigación sobre la sexualidad humana en Cuba, ni de asesorar a las instituciones cubanas en las áreas relacionadas con la sexualidad, la orientación sexual, la identidad de género y el VIH. Somos el mayor precursor de eventos científicos y culturales de los derechos sexuales en la isla”, dice Mariela en su blog, que a todas luces no está escrito por ella.

Olvida Mariela que si en medio siglo nunca nadie se había encargado de estas tareas sociales, la responsabilidad de que esto no haya ocurrido es de su padre como antes lo fue de su tío, a los que toda la población LGTB cubana debe tantos años de persecución y aislamiento.

GABRIELA CRECE

Gabriela Gutierrez Castro hija de Mariela Castro y el terrorista Chileno Chele

Mientras tanto, la hija de El Chele se hace adulta y entra a estudiar Diseño Industrial en el ISDI, ubicado en Belascoaín entre Estrella y Maloja. De ahí sale graduada como diseñadora en 2008, y su madre le da trabajo junto a ella en el CENESEX, donde se desempeña en el diseño de campañas “por el respeto a la libre orientación sexual”.

En este período Gabriela va todos los días al ISDI en un Nissan último modelo con un guardaespaldas y un chofer. Siempre acude vestida con ropa de marca, comprada en sus frecuentes viajes a Europa por los que se ausenta a clase con frecuencia. Gabriela es altanera, arrogante y amenazadora.

Me cuentan que una vez un profesor de filosofía hizo un chiste en clase sobre el sistema político cubano, y nunca más se volvió a saber de él.

Gabriela es vista frecuentemente en Varadero junto a su prima Vilmita, rodeada de amigos selectos, y en los yates de su padre, abuelo y primos, entrando y saliendo de Marina Hemingway.

Entre los trabajos de la nieta de Castro para el CENESEX está el diseño de la portada de un libro presentado por esta institución, “Aires de la memoria”. A la hija de Mariela no le faltan tampoco los premios. Como parte de un grupo de diseñadores gráficos, Grupo Elestudio Gráfico, la nieta del dictador ganó un premio de cartel por el X aniversario de La Jiribilla. También participa en actividades culturales organizadas por la Embajada de España en La Habana, como el taller de ilustración organizado por la representación diplomática española en Cuba.

Mariela mientras tanto continúa con su cruzada redentora controlando la parte estética y gráfica de su labor social por mediación de Gabriela, pero prohibiendo terminantemente en los textos del CENESEX cualquier alusión a la etapa en la que su tío creó las UMAP y su padre como ministro de Defensa envió a los «desviados sexuales» a esa institución vergonzante. A cambio promete “hacer una investigación para esclarecer tal fenómeno”, aunque los cubanos saben que esa investigación nunca tendrá lugar.

A Juan Juan Almeida no le parece paradójico que Mariela Castro pelee por los homosexuales: «Es la continuación de la misma línea, no los defiende, está trepando sobre ellos, los utiliza para sus fines políticos», asegura a ABC el hijo del revolucionario, exiliado en Miami desde 2010.

Pero el discurso básico y panfletero de Mariela, cala en la población cubana tal y como estaba previsto por su padre, y en febrero de 2013 es elegida diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, un paso indispensable para ubicarse en la primera bancada del poder.

UN CICLÓN Y UN TRATO DE FAVOR

En 2016 el poderoso huracán Matthew hace saltar las alarmas en toda la isla, en especial en la zona oriental, y también destapa los pecados de los Castro Espín.

En el mes de octubre, tras el vendaval, Raúl Castro aparece en Santiago de Cuba escoltado por los ministros de Transporte, Energía y Minas, Construcción, Comunicaciones, Agricultura y Comercio Interior. La comitiva presidencial llega al oriente de Cuba con un cargamento de ayuda que incluye planchas de fibrocemento, planchas de zinc, acero, madera, cubiertas de fibroasfalto, plantas eléctricas, comida y agua. Los víveres se reparten pronto y mal, y los materiales de construcción terminan en las viviendas de los dirigentes políticos de la zona. Pocos santiagueros de a pie son beneficiados con la ayuda.

Pero el fenómeno meteorológico consigue agrietar el muro de hermetismo de la familia Castro, dejándonos ver que paralelamente y en el mismo momento en que se produce el desastre climático, Raúl emprende la remodelación de la casa de su hija Mariela, gastando más peculio que la limosna que acaba de llevar al oriente del país para enfrentar las consecuencias del ciclón.

Se gastan decenas de miles de dólares en convertir en búnker la residencia oficial Mariela y Paolo. Se desvían medios y bienes del Estado y se invierten en comprar materiales de construcción para agregar al complejo habitacional un muro perimetral revestido en su interior con piedra de jaimanita, e instalar tecnología de seguridad de última generación.

La remodelación incluye deshacer la piscina original de la casa, ubicada en el patio trasero, para poner una nueva (rectangular e importada) en el lateral del inmueble, y desmontar un viejo ranchón para construir otro con maderas preciosas de la reserva natural de la península de Guanahacabibes. Por si fuera poco, utilizaron diseñadores y constructores para edificar y amueblar una casa adicional estilo bungalow, que sirve para recibir invitados. Toda la remodelación, mano de obra, transporte y refrigerio de las brigadas corre a cargo de las FAR. Además, se comienzan a hacer reformas importantes en las estancias interiores del domicilio de Atabey. Todo para el disfrute de Mariela y Titolo, y de su prole.

MARIELA Y LAS PUTAS CUBANAS

Durante una reciente visita al Barrio Rojo de Amsterdam, Mariela reconoció con picardía que, “cuando una mujer cubana necesita que le arreglen su cuarto de baño y no tiene cómo pagar al fontanero, pues le paga con sexo, y eso no quiere decir que lo vuelva a hacer, pero resuelven en ese momento”.

Con esta anécdota, publicada en varios blogs cubanos, Mariela admite sin tapujos que la prostitución está enraizada en la rutina diaria de la isla, y no es una lacra del pasado “ya superada”, al mismo tiempo que hace hincapié en que muchas chicas trans “están dejando la prostitución para hacer trabajos normales, porque la revolución las valora como personas”.

Mariela parece olvidar que durante años a las prostitutas en Cuba se las ha tratado como vulgares delincuentes, negado su existencia y coartado sus libertades, al extremo de hacer “recogidas” de prostitutas del interior y devolverlas a sus ciudades de origen, para no dar mala imagen al turismo habanero.

LAS REDES SOCIALES, UN LUGAR DIFÍCIL

El estreno de Mariela en las redes sociales ha sido todo un acontecimiento en Cuba, por ser la única de toda la camarilla gobernante expuesta a las preguntas y críticas de los cubanos de dentro y de fuera de la Isla.

El rostro “amable” del régimen comunista es blanco de numerosos mensajes de 140 caracteres, que le increpan sobre el repunte de la represión, o su libertad para viajar a Holanda sin necesidad de la «tarjeta blanca» o permiso de salida que las autoridades cubanas otorgan a su antojo. Tampoco se ha librado de polémicas a raíz del debate con otros blogueros cubanos. Su llegada a Twitter fue recibida por la bloguera crítica Yoani Sánchez con el siguiente texto:

«Bienvenida a la pluralidad de Twitter @CastroEspinM (…) ¿cuándo los cubanos podremos salir de los otros armarios?» se pregunta la bloguera. Una Mariela harta responde: «Parásitos despreciables ¿recibieron la orden de sus empleadores de responderme al unísono y con mismo guion predeterminado? Sean creativos».

Mariela va revelando su verdadera personalidad intransigente llamando ‘moco pegado’ a un reportero de Hispano Post en Madrid, que la increpó políticamente en una de sus frecuentes visitas a España. Dice la biblia que a la boca salta lo que en el corazón abunda.

UN SELLO CON POLÉMICA

No resulta raro entonces que en el primer sello no postal “dedicado a la comunidad de lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales (LGBTI) en Cuba, aparezca la imagen de su madre, Vilma Espín.

Se ha emitido un sobre con una leyenda alusiva al acontecimiento, pero sin nada en la imagen que recuerde al colectivo que se pretende apoyar. A diferencia de los sellos postales, esos sobres no están hechos para pasar de remitentes a destinatarios, sino para engrosar las colecciones de los filatelistas.

La familia Castro que impuso las peores pesadillas a los homosexuales cubanos, aprovecha ahora esta ocasión para ennoblecerse a costa de aquellos a los que negó y persiguió. Igual que sus mayores, Mariela Castro Espín consigue burlarse de los anhelos y sueños de quienes dice representar, les promete un sello postal para su causa y lo que hace circular es una imagen de su propia madre.

La incursión de Mariela en la política cubana es un ejemplo perfecto de cómo la revolución manipula el pasado, controla el presente y condiciona el futuro de los cubanos. Pero para el resto del mundo la primera lectura –y a veces la única– de su labor frente al CENESEX es “una bocanada de aire fresco y democracia” como ella misma define en sus discursos. En realidad es una elaborada maniobra de distracción para evidenciar un falso avance en la consecución de las libertades de las minorías maltratadas por la propia revolución, condicionado por el mismo discurso político de hace más de medio siglo.

El pasado año, Mariela Castro impulsó una manifestación durante la que se celebraron 20 “celebraciones de amor”, en las que los cónyuges se intercambiaron simbólicamente los votos matrimoniales. Mariela aprovechó el evento para reivindicar otra vez la figura de su madre, Vilma Espín, que según ella “luchó contra el hecho de que se considerase a la homosexualidad como una enfermedad. Desde su sentido común de justicia [mi madre] estaba en contra del tratamiento psiquiátrico a los homosexuales”, dice Mariela, “Eso me llamaba la atención y empecé a buscar respuestas, y sigo haciéndolo”.

LOS APÓSTATAS DEL CENESEX

Al endiosamiento de Mariela Castro a caballo de su padre, le han salido opositores en la Isla. Muchos activistas y académicos ya han criticado al CENESEX por monopolizar la voz de la comunidad LGBTI, politizar la lucha por los derechos civiles y dar la espalda a las organizaciones independientes y a los activistas que continúan siendo acosados por la dictadura castrista.

Pedro Manuel González Reinoso, miembro del Proyecto Arcoiris y que desde hace 20 años se trasviste en Cuba para interpretar al personaje de “La Roxy” (una mujer rusa que decidió quedarse en Cuba), considera que “aún queda mucho trecho por recorrer” en el tema de derechos en materia sexual y de identidad de género.

González Reinoso denuncia que el programa de readecuación sexual se encuentra paralizado por la falta de recursos y considera insuficientes “las medidas paliativas del Estado/Partido Comunista dirigidas a difuminar y borrar un horrendo pasado de incomprensión, persecución, exclusión y aprisionamiento que se justificó, porque ‘el mundo entero era homofóbico por prescripción facultativa’ (utiliza palabras de Mariela) en esos tiempos abyectos— aunque solo unos pocos abrieron cárceles y eso no lo dijo la sexóloga”.

Pedro Jesús recuerda que el Código de Trabajo aprobado en el 2014 no incluyó una cláusula promovida por Castro Espín—que también es diputada—para proteger de la discriminación por identidad de género. Sigue pendiente la discusión en el parlamento cubano de un nuevo código de familia, en el que los miembros de la comunidad LGBTI desean obtener reconocimiento para el matrimonio igualitario. También denuncia que no se ha aprobado una ley de identidad de género.

Otro apóstata de CENESEX, el escritor Pedro de Jesús, denunció la utilización de términos homófobos en la literatura científica publicada en Cuba, en textos de divulgación y libros empleados en carreras médicas. En un artículo que comparte el periodista Francisco Rodríguez Cruz en su blog personal “Paquito el de Cuba”, López Acosta pone el ejemplo de Medicina legal, bibliografía básica de la asignatura de mismo nombre en la carrera de Medicina, donde se habla de la homosexualidad como una “anomalía”. Al autor le “sobrecogió” que el término no se utilizara solamente “para significar un tipo de comportamiento que desde el punto de vista meramente estadístico o cuantitativo se diferenciaba de la norma”. Al vocablo se suman otros como “inversión y desviación” en un enfoque que para López Acosta “no se está describiendo el fenómeno de manera neutral y objetiva, sino que se lo presenta desde una perspectiva evaluadora, prejuiciada y negativa”.

Son “términos demodé”, que rezuman el tufillo del lenguaje excluyente y vejatorio empleado en una época de triste recordación en Cuba. Y esto, sorprendentemente, en un libro que se edita en 1999, nueve años después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS), bajo presupuestos validados por la ciencia, eliminara la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales…”, condena. Y recuerda: “Durante las primeras décadas del Gobierno de Fidel Castro, los homosexuales fueron enviados a campos de trabajo forzado dentro las UMAP para su “reeducación”, fueron “parametrados” y expulsados de aulas, compañías teatrales y espacios donde fueran visibles, y obligados a abandonar el país”.

El ensayista citó igualmente otro libro, ¿Cómo enfrentar el peligro de las drogas? (2006), donde el “afamado” doctor Ricardo González Menéndez incluía el comportamiento homosexual entre las reacciones adversas provocadas por la marihuana. “Nunca comprendí cómo desde el lenguaje de la medicina —ciencia que se ocupa de la salud humana, entendida esta como ‘el completo estado de bienestar físico, mental y social’ de personas y colectividades (OMS)—, podía considerarse nociva para el sujeto la realización de sus deseos ocultos e insatisfechos, cuando resulta más bien todo lo contrario. Represión y frustración constituyen un profundo malestar que puede originar, a la postre, una verdadera enfermedad”, señala.

Considera que “en un país de tradición machista como este, leer —en palabras de un médico, no olvidemos el detalle— que algo (yerba, raíz, bejuco o lo que sea) “facilita” […] la atracción por sujetos del propio sexo y los comportamientos consecuentes’, es suficiente para hacer que se reavive en los lectores el temor tan persistente a la homofobia”. Lamenta López Acosta que el anterior no es el último de los ejemplos que motivan sus comentarios. Otro texto sobre el mismo tema de drogas y prácticas sexuales está recogido en los ejemplares de Enfermería familiar y social, publicado por la Editorial Ciencias Médicas en 2004.

“La sola existencia de tales textos contradice la política que desde hace años lidera el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) para combatir la homofobia en los diferentes ámbitos sociales del país, habida cuenta de que la homofobia —y no la orientación homosexual— resulta una enfermedad y expresa, por sí misma, la actitud anticientífica de una cultura machista basada en la ignorancia, los prejuicios y los estereotipos”, critica el ensayista.

Aunque Pedro de Jesús López Acosta es máster en Estudios Lingüísticos-Editoriales Hispánicos, licenciado en Letras y receptor de innumerables premios literarios en Cuba y fuera de ella, ya el gobierno ha intentado deslegitimarlo aduciendo lo de siempre: es un títere de los americanos.

MARIELA Y EL IMPERIO

Mariela, como antes hizo su tío, toda su vida tuvo un especial interés en visitar el país que “asfixiaba al suyo”. Los líderes de la revolución, y sus familiares cercanos, históricamente han deseado (y conseguido) visitar y disfrutar de las bondades de la tierra del enemigo, eso sí, bajo el mantra comunista de que “todos los pueblos tienen derecho a conocer la verdad al margen del signo político de sus gobiernos”. Curioso que no apliquen nunca esta máxima para el suyo propio.

Recientemente Mariela Castro consiguió por fin viajar a San Francisco para participar en un congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA). El otorgamiento de la visa a Mariela estuvo rodeado de una agria polémica que recibió fuertes críticas de la campaña del candidato presidencial Mitt Romney y de los congresistas cubanoamericanos.

El viaje de Mariela a San Francisco y Nueva York obligó a desplegar un operativo del Buró de Seguridad Diplomática (BDS) de Estados Unidos para brindarle protección durante su permanencia en el país.
La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, emitió una declaración tras conocer la presencia de Rodríguez Castro a Estados Unidos. La legisladora había criticado duramente al Departamento de Estado por la concesión de una visa a Mariela Castro para su visita.

Mariela ha manifestado en diversas entrevistas su total adhesión al gobierno cubano, además de considerar públicamente que lo más conveniente para Cuba es el partido único.

En julio de 2014 varios medios informaron erróneamente, basándose en información oficial del Aeropuerto de Uagadugú, que Mariela Castro estaba a bordo del vuelo 5017 de Air Algérie siniestrado en el desierto del Sahel, al norte de Malí. La noticia fue desmentida por la propia Mariela Castro a los pocos minutos a través de una entrevista en Telesur.

CUANDO PAPÁ SE MARCHE

Aunque hay un runrún de que Mariela está en las quinielas como candidata fuerte a ser la próxima presidenta de Cuba, yo desestimo esa posibilidad. No es ni llegará a ser una “mujer de estado” por su nula experiencia de gobierno, sus limitadas capacidades como estadista y el escaso respaldo que tiene su candidatura en los “barones” del ejército, a pesar de que las FAR han sido el feudo de su padre. Tampoco su hermano es visto con buenos ojos por los militares que están al asecho del trono que dejará vacante Raúl el año entrante.

Mariela ha dicho ya que no ambiciona el cargo político más importante de la Isla, aunque esa declaración debe ponerse en cuarentena. Al ser preguntada sobre quién cree que gobernará el país cuando su padre deje el poder en 2018, ha respondido:

“¿A quién quiero para el futuro del país? No tengo la menor idea. En todos los que yo miro veo virtudes y defectos, incluyendo en mi papá. El pueblo es el que tiene que decidir. No tengo un preferido pero hay varias personas con cualidades. Todavía no me voy a pronunciar, estoy observando. Yo soy muy positiva. Tengo esperanza en que las cosas van a ir bien, pero soy consciente de que los procesos sociales son complejos e impredecibles y hay cosas que se escapan a nuestro análisis. ¿Que si el capitalismo podría volver a Cuba? Sí, es tan posible como que el socialismo pueda volver a Alemania”, respondió Castro a un estudiante sobre su confianza en el proceso político cubano.

Ante la pregunta de un estudiante sobre una supuesta reforma constitucional y la posibilidad de incluir la aprobación del matrimonio homosexual en la Carta Magna, Mariela expresó:

“Sobre la fecha en que la posible reforma constitucional podría tener lugar, Castro expresó: “según yo escuché, la reforma se pretende iniciar el año que viene (…) Debe ser un cambio que se adapte a las nuevas realidades sociales. Independientemente de que la Constitución se transforme o no, cosa que es muy necesaria, en el último Congreso del Partido no hubo discusión de este tema (de los derechos homosexuales), creo que hay un consenso y que lo que comunicamos llegó mejor. Tenemos que seguir luchando”.

“Seguir luchando” parece ser el lema eterno de la revolución que abandera la hija del Rey. Los cubanos parecen condenados a luchar toda la vida por su propia supervivencia, mientras sus líderes viven del sudor de sus esfuerzos en esta lucha sin sentido y sin final.

Pero Mariela sonríe y no habla de la falta de libertades, ni de las penurias económicas, ni de la represión ni del desastre. El sexo es un tema estupendo para desviar la atención de las cosas importantes que los cubanos hacen las otras 23 horas del día en que no lo practican:

“El sexo no es solo para procrear, es también para sentir placer, es expresión de necesidades eróticas del ser humano con sus peculiaridades. Se ha confirmado que otras especies practican rituales entre individuos del mismo sexo. No es antinatural”.

¿Será que tenemos que agradecerle además, que nos haya descubierto eso?

PRINCESAS DEL TERROR: MARIELA CASTRO ESPÍN
El Hada Madrina Marxista
Carlos Ferrara.

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