¿Mató Fidel Castro a la familia de Allende?


Fragmento de:
UNOS TRAGOS EN EL HOTEL PRESIDENTE, POR LOS ANDES DEL ORBE
Por Carlos Ferrera

PRIMER DISPARO:
SALVADOR

El 11 de septiembre de 1973 el presidente Salvador Allende se pegó un tiro en el Palacio de La Moneda, y 200 chilenos de su entorno cercano se refugiaron en la embajada de Cuba en Santiago de Chile.

Última foto de Allende vivo

Al siguiente día, la Junta Militar del General Augusto Pinochet les otorgó salvoconductos a todos los asilados, que volaron a la Isla apiñados en un avión repleto, con personas de pie y sentadas en el pasillo.

Entre ellos iban Beatriz Allende, hija y secretaria del presidente suicida, y embarazada de siete meses de su esposo Luis Fernández Oña, Encargado de Negocios de Cuba en Chile, y notable agente de la Seguridad del Estado cubano. Ambos viajaban con su hija de un año, Maya Fernández Allende, hoy diputada al Parlamento de Chile.

Beatriz Allende y su padre Salvador Allende el día antes del Asalto al Palacio de La Moneda

En septiembre de ese mismo año nació Alejandro, el segundo hijo de la pareja, que en la actualidad vive en Nueva Zelanda. Por órdenes de Fidel Castro se cambia el orden de sus apellidos, para mantener el Allende como el principal; “Él (Castro) necesitaba el apellido de mi padre como garantía moral, porque representaba a una izquierda más democrática”, contaría de mayor Maya Fernández, que también se vio afectada por el cambio: “Como en Cuba no podía haber un hermano con un apellido y otro con otro, a los dos nos pusieron Allende. Pero yo ya estaba inscrita en Chile como Fernández Allende”.

Maya Fernandez Allende. Actualmente diputada en el parlamento chileno por el Partido Socialista de Chile

ESPÍAS POR TODAS PARTES

Luis Fernández Oña aparece en infinidad de documentos de los servicios de inteligencia de una veintena de países del mundo, debido a su larga trayectoria subversiva como miembro del MINIT, y “experto en Chile”. Estuvo destinado allí como agente de la DGI desde principios de los años 70s, para proporcionar información sobre la familia de Salvador Allende, y sobre Allende mismo.

Su vínculo con Allende, sin embargo, se remontaba a mucho antes, cuando él era el funcionario cubano que se encargaba de recibirlo en sus visitas a la isla y de “ponerlo como a un rey”. Ese era su trabajo en el famoso “Departamento América” del Comité Central del PC, donde mandaba entonces Manuel Piñeiro Losada, el Comandante Barbarroja, enchufe principal del castrismo con la izquierda latinoamericana más ácida.

De pie, de izquierda a derecha Luis Fernández Oña, Patricio Hurtado, Salvador Allende y Eduardo Labarca. La Habana,

En 1967, durante la Conferencia Tricontinental auspiciada por Cuba, Luis Fernández Oña se acercó a Beatriz Allende con intenciones “serias”.

En esa conferencia, Beatriz acompañaba a su padre, que era entonces senador en Chile. Allende había perdido ya dos elecciones presidenciales en el 58, y en el 64, pero esta vez tenía grandes posibilidades de ganar.

Olfateando en este “amor” la posibilidad de tener un importante puesto encubierto de vigilancia en Chile, Fidel Castro aprueba que Fernández Oña siga adelante con ese idilio, y le proponga matrimonio a Tati. Según cuenta Norberto Fuentes, en lo adelante Fernández se dedica “full time” a cortejar a Beatriz, que no tarda en caer rendida en sus brazos.

Beatriz y Luis

En 1970 Allende gana la presidencia, y Beatriz y Fernández Oña se casan. Fidel lo nombra a él encargado de negocios en Santiago de Chile mientras toma posesión el embajador (y también espía) Mario García Incháustegui. Pero en 1973 Allende se suicida y Beatriz y su marido se asilan con su hija Maya en La Habana.

Instalados en Cuba en un apartamento que les regala Castro en El Vedado, Fernández Oña prosigue su labor dentro del Departamento América, mientras Beatriz es encargada por Fidel de organizar a sus compatriotas exiliados, y realizar viajes por el mundo denunciando a la dictadura de su país.

Luis Fernández Oña y Beatriz Allende


Pero sobre todo, Beatriz Allende se ocupa de coordinar las operaciones de espionaje de la Seguridad del Estado, dentro de la entonces numerosa comunidad chilena en la Isla. Muchos de ellos después serían formados como terroristas en Cuba, para tomar parte en misiones de infiltración en varios países del mundo.

En los años siguientes, hasta la familia de Raúl Castro estará implicada, gracias a los amores de un terrorista chileno con una de las princesas Castro Espín.

SEGUNDO DISPARO:
BEATRIZ

El 11 octubre de 1977, Beatriz “Tati” Allende, hija y última secretaria de Salvador Allende, se dio un tiro en la sien en el apartamento de El Vedado en que vivía con sus dos hijos. Hacía 4 años que estaba en Cuba, y acababa de ser abandonada por su marido.

Días después, la agencia Prensa Latina envió un cable breve al resto del mundo, informando de que el martes anterior habían encontrado muerta en su casa a Beatriz Allende, de un disparo que se dio ella misma. Tenía solo 33 años y dejaba una niña de 5 y un niño de 4.

La versión oficial que dio el gobierno cubano, fue que “debió sufrir una fuerte depresión, acongojada, apesadumbrada, afligida, sufriendo por la dictadura que padecía su patria” según publicó Granma. Pero Beatriz dejó una larga carta dirigida al propio Fidel Castro, con secretos que nunca sabremos, y de la que solo trascendió su deseo de que sus hijos “no fueran criados por ese hombre” –refiriéndose a Fernández Oña–, sino por Mitzi, la hermana de Mirian Contreras “La Payita”, secretaria “íntima” de Salvador Allende.

Beatriz Allende

Poco después, la inteligencia cubana “dejó correr” una segunda versión: Beatriz había puesto fin a su vida porque su esposo, el agente del G2 cubano Luis Fernández Oña, se había distanciado de ella para volver con su primera esposa. El propio Fernández Oña hizo algunas declaraciones a la prensa extranjera confirmando esta versión, pero sin entrar en detalles.

¿Quién le proporcionó a Beatriz el arma con la que, dijeron, se disparó? ¿Estaba realmente deprimida desde el supuesto abandono de Fernández Oña, o había otro motivo extramarital que nunca se tuvo en cuenta como móvil? ¿“Móvil” de qué? ¿Fue un suicidio o un crimen? Creo que ya nunca se sabrá.

Un año después, Mitzi, la hermana de la secretaria de Salvador Allende y ama de crianza de los hijos de Beatriz, regresa a Chile y declara a una revista de Santiago, que Beatriz había tenido una reunión con Fidel el día anterior a su muerte, de la que había vuelto llorando.

Fidel Castro y Salvador Allende 1971

También declara que nunca vio ninguna pistola en la casa, hasta el día en que Tati fue encontrada muerta con una en la mano. Le extrañó igualmente que no se hicieran fotos del escenario del crimen y que se limpiara concienzudamente toda la casa el mismo día.

Y el detalle más importante: el agente de la seguridad del estado que tenía posta frente a la vivienda, la vino a recoger ese día por la mañana para llevarla con los niños “a pasar un día en Soroa”, según la criada, “por orden de Beatriz”, que todavía ni siquiera se había levantado.

LAURA SALTA AL VACÍO

Cuatro años después de la muerte de Beatriz, el sábado 23 de mayo de 1981, Laura Allende la hermana de Salvador Allende y tía de Tati, se tiró del piso 16 del Hotel Riviera y se hizo añicos el cráneo contra el suelo.

Laura pertenecía al Parlamento Chileno, y a diferencia de su sobrina, en el momento del golpe no quiso abandonar Chile. Se mantuvo viviendo en el país durante dos años hasta que la dictadura encabezada por Pinochet la expulsó y tuvo que exiliarse en México.

Ella, al igual que otros miembros de la familia Allende, era una marxista convencida, como su hijo Andrés Pascal Allende, reconocido terrorista y fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR en Cuba desde el 65, que pasó a la clandestinidad después del golpe.

Laura Allende y Fidel Castro

De México, Laura Allende viaja a La Habana, y se lanza (o cae) al vacío desde la habitación del piso 16 del hotel Riviera, aunque algunos medios de prensa no cubanos afirmaron que fue del 18. Parece una guachada, pero esta diferencia de dos pisos será muy importante.

Según la tiranía comunista cubana, Laura Allende de 69 años por causa de la enfermedad terminal que padecía, y (como su sobrina) sufría una fuerte depresión por lo que acontecía en su patria. Cuando Augusto Pinochet permitió la apertura política en Chile para dar paso a la democracia, el cuerpo de Laura Allende Gossens fue trasladado a Chile y sepultado en la tumba de la familia Allende, en el Cementerio General de Santiago de Chile, en mayo de 1988.

La noche de su muerte, Laura había estado en su casa, pero la abandonó después de medianoche para encontrarse con un hombre en el hotel Riviera. Según testigos presenciales, cuando ocurrió la tragedia, nadie pudo ver su cuerpo, ya cubierto con una sábana sobre el pavimento, acordonada la zona y despejada de curiosos.

Lo cierto es que la planta 18 del hotel, sólo dos pisos más arriba de donde supuestamente se tiró la hermana de Allende, se destinaba a alojar entonces a los miembros del MININT y de las FAR durante sus vacaciones o momentos de ocio, y aquel día estaba totalmente ocupado por militares de alta graduación de esos cuerpos del gobierno. Otra vez son casi obligadas las suspicacias.

Hay una carta escrita por Laura antes de suicidarse que salió publicada en algunos medios de comunicación de Latinoamérica, y que el régimen cubano ni confirmó ni desmintió nunca. En la misiva, elogia hasta la desmesura a Castro, exonerándolo repetidas veces (¿por qué?) de la decisión que tomará. La carta estaba escrita a máquina y no estaba firmada por su supuesta autora. Extraño.

También te puede interesar:
Juanita Vera: La Amante de Fidel Castro
Entre los numerosos asesores militares cubanos de Salvador Allende, se encontraban los oficiales del Ministerio del Interior cubano Patricio y Tony de la Guardia, Luis Fernández Oña y Mario García Incháustegui (bajo el disfraz de embajador).

Corre una leyenda urbana en las altas esferas del MININT según la cual Fidel Castro no fusiló a Patricio de la Guardia cuando el juicio del general de brigada Arnaldo Ochoa, porque éste escondía un documento comprometedor relacionado con la muerte de Allende que implicaba a Castro, y Fidel lo sabía. Pero eso es solo un rumor.

Según compañeros de la DGI hoy exiliados y allegados a Patricio de la Guardia, éste les hizo algunos comentarios relacionados con las verdaderas causas de la muerte de Beatriz Allende, que no pasaban por el suicidio. Su hermano Tony, fusilado en el caso Ochoa junto a éste, también estuvo en Chile entrenando a las milicias de Allende.

La muerte de Salvador Allende hasta el día de hoy no ha sido aclarada del todo, a pesar de que recientemente un análisis forense parece haber despejado las dudas: fue un suicidio. La versión del régimen cubano de que murió peleando mientras corría por el patio del Palacio Presidencial cargando armas, y que hasta disparó una bazuca contra un tanque de guerra según el propio Fidel Castro, no se la creen ni los propios comunistas.

Unos dicen haber escuchado un único disparo, otros que fue una ráfaga, y los peritos y forenses chilenos que analizaron el cadáver, aseguran que no fue un rifle sino una pistola la que utilizó el líder para suicidarse.

Ciertamente, nunca se interrumpió la comunicación telefónica en la Casa de Gobierno, y que los periodistas que entraron más tarde, declararon que vieron primero a Allende muerto en el suelo y después sentado en un sofá con el rifle en la mano.

La otra versión, la de la Junta Militar de Pinochet, cuenta que Allende se suicidó de un disparo hecho con el rifle que le regaló Fidel Castro, también ha sido muy cuestionada. Con el paso del tiempo y las declaraciones de más testigos presenciales, esta muerte extraña fue tomado tintes de novela policíaca, hasta hace pocos días que un dictamen aseguró sin ninguna duda que había sido un suicidio.

continúa…
Publicado en El Cuartel de Sejano

Comentarios