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Militantes piden la baja cuando los obligan a reprimir Damas de Blanco

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La Cuarta Columna/ José María Ballester. Son tres: Maylén González, Yamilé Garro y Denia Fernández. Las dos primeras, habaneras; la tercera es de Palma Soriano, municipio situado en la provincia de Santiago de Cuba. Denia ingresó en las Damas de Blanco en 2011, cuatro meses antes de la muerte de Laura Pollán, la líder carismática de la organización. Le dio tiempo a conocerla.

Sin embargo, su compromiso con la disidencia viene de mucho antes. “Mi esposo estuvo preso por desacato a la figura del Comandante en el año 90”. Además de eso, le animó el ver “las injusticias que se cometen día a día, con un régimen que va contra no solo de las Damas de Blanco, sino de todo el pueblo de Cuba”. Ha sido detenida varias veces y estuvo presa un mes en El Vivar, La Habana, en el año 2012. Maylén también lleva un tiempo largo en las Damas.

“Nos dedicamos a trabajos comunitarios: ayudar a las personas más necesitadas, a las que el régimen ha dado la espalda”

Yamilé, por su parte, es hermana de Sonia Garro, hoy exiliada en Miami, que ha sido una de las Damas más duramente reprimida en los últimos tiempos: solo por disentir del castrismo, estuvo tres años en prisión, entre 2012 y 2015. “En aquellos años”, cuenta, “me sumé a las Damas de Blanco, Aquello cambió completamente mi vida. De pronto que vengan a mi casa y se lleven a mi hermana por pensar distinto, dejando a una niña casi adolescente que tenía que vivir sin su madre en la etapa en la que más la necesitaba: ahí comenzó la represión contra mí, las patrullas, los maltratos… nunca pensaron que otro miembro de la misma familia se sumara a la oposición”.

Las tres han estado una semana en Madrid asistiendo a un cursillo de formación impartido por la delegación española de las Damas de Blanco. ¿España? “Es divinidad comparado con Cuba”. Pero no se hacen demasiadas ilusiones. Como dice Denia: “tenemos que poner los pies sobre la tierra; y vivimos en Cuba y tenemos que luchar para impulsar el cambio que queremos y que los cubanos se merecen”. Luchan a tiempo completo en nombre de las Damas y apoyándose en la estructura que la organización tiene en la isla.

“En Cuba todos pasan hambre: los opositores y los que no lo son”

Denia: “Nos dedicamos a trabajos comunitarios: ayudar a las personas más necesitadas, a las que el régimen ha dado la espalda y se niega a asistir, algunos están sin sábanas, alimentos o pensión. Las Damas suplimos esa carencia”. Maylén: “Atendemos a niños enfermos, a personas que están postradas en la cama, a los que tienen problemas económicos y físicos”; y añade que en Cuba, “todos, sin excepción, los opositores y los que no lo son, pasan hambre, hay problemas de abastecimiento, de ropa, de todo”.

Y en medio de una represión a fuego lento pero implacable, que el final del aislamiento diplomático de Cuba no ha implicado una suavización del régimen antes al contrario. Como señala Denia, “el acoso se ha recrudecido: las frecuencia de nuestras marchas es menor. Estamos usando otras estrategias y estamos llegando, pero durante meses y meses, las Damas no llegan a las iglesias. En toda Cuba”. Sin ir más lejos, una simple consulta a las redes sociales permite seguir casi en tiempo real las numerosas detenciones que padece Berta Soler, la líder actual de las Damas de Blanco.

“Antes éramos repudiadas, hoy, no”

Así las cosas, es crucial poder comunicar entre los distintos grupos de Damas dentro de Cuba. Y no es fácil: Maylén recuerda que “solamente teneos la wifi, las redes son bastante complicadas; podemos ir a los hoteles, pero hay que pagar dos dólares la hora de Internet [el sueldo medio en Cuba es de veinte dólares]. Las embajadas a veces nos dejan, pero es por turnos. Hay correo electrónico en el móvil, pero a los opositores, normalmente, nos lo bloquean”.
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Denia señala que en la provincia de Santiago de Cuba, solo hay un punto de conexión Wifi, que solo dispone de cuatro ordenadores, por lo que la red se congestiona debido a la cantidad de personas que quieren acceder”. El acceso libre a Internet sigue siendo una de las peticiones básicas, por no decir la primera, tanto de las Damas de Blanco como del resto de movimientos opositores.

Damas_de_Blanco_demonstration_in_Havana,_CubaProtesta de las Damas de Blanco en Cuba

Otra de sus preocupaciones, aún mayor si cabe, es la situación económica catastrófica de Cuba. No son economistas –ni pretenden serlo-, pero los ejemplos que dan de la vida diaria en la isla estremecen. Tal y como apuntaYamilé, “en España, uno va a cualquier supermercado y le puede comprar cualquier bolsa de leche a su niño, porque es una necesidad básica”. ¿Y en Cuba? “Nos dan una libreta de abastecimiento, y los niños solo pueden beber leche hasta que tienen siete años. Después, ni siquiera hay leche en el mercado, y sí la hay, es tan cara que hay que prescindir de otros alimentos. Los supermercados se hacen inaccesibles con lo que pagan por un salario medio”. (Caso concreto: veinte dólares de sueldo medio por veinticuatro días de trabajo al mes. Una botella de aceite cuesta 2.40 dólares). Maylén: “La compota se la quitan a los niños cuando cumplen dos años, edad en la que necesitan mucha fruta”. Denia: “Si uno llega a Santiago de Cuba, crea que va a morir de hambre”.

“Las estructuras del régimen han mermado bastante”

No hay mal que por bien no venga, reza el dicho. En el caso de Cuba esto significa que estás dificultades acrecientan el hartazgo de la población para con el régimen. Según Denia, “Hay un caos total, todos se preocupan de qué vamos a comer, qué le damos a los hijos, qué está pasando, cuando se acaba la dictadura de los Castro. Hay muchas personas que no hablan por miedo, pero lo sienten…”. “Y lo expresan, aunque con menos intensidad”, puntualiza Yamilé.

-¿Dialogáis con la gente de a pie más que hace tres años?

-Sí, contestan las tres al unísono.

La gente se deslengua algo más. Aunque, en opinión de Yamilé, “no han perdido el miedo del todo”. Denia precisa que “años atrás éramos repudiadas, inclusive por personas que no estaban de acuerdo con el régimen, pero era lo que tenían que hacer. Hoy, no”. Las tres afirman que es una tendencia que va en aumento.

Esto tiene un corolario, que es una perceptible pérdida de audiencia de las estructuras habituales del Partido Comunista, como los Comités de Defensa de la Revolución, encargados en cada barrio de la vigilancia de la población. “Han mermado bastante”, según Denia. “En años anteriores, la celebración del 28 de septiembre, fiesta de los CDR, era masiva. Ya solo lo es de forma aislada. Por lo menos en Palma Soriano. También ha mermado mucho la otrora poderosa Federación de Mujeres Cubanas. Ambos han perdido casi un 90%”.

-Da esa cifra con mucha seguridad

-Sí, y sin temor a equivocarme.

-¿Lo mismo cabe decir del Partido?

-No tanto como en otras organizaciones, pero también: incluso muchos militantes han entregado su carnet cuando les obligan a reprimir.

Llega el momento de los pronósticos, siempre arriesgados en el caso de Cuba: erosión lenta del régimen o ruptura más visible. Yamilé se atreve: “Es probable que la ruptura sea más visible. Antes de marcharse, el presidente Obama anuló la orden ‘Pies secos, pies mojados’; hasta entonces hay cubanos que salían huyendo debido a las carencias que tenían en la isla. Los que escaparon en el último año están pendientes de ser repatriados. Perdieron todo lo que tenían para poder huir del régimen. Contribuirán a meter presión desde dentro. Si unimos fuerzas, puede haber un estallido social”.

Hasta ahora, el estallido -de violencia- es el que protagonizan los agentes de la Seguridad del Estado y de la Policía Nacional Revolucionaria cada vez que se ensañan con una Dama de Blanco. Ayer le tocó a Sayli Navarro en Matanzas. Y todo, en principio, por marchar los domingos en las calles de las ciudades cubanas antes de asistir a misa. “En la Iglesia de Santa Rita en La Habana el párroco, el padre Félix, siempre ha sido muy atento con nosotras”, indica Yamilé.

La experiencia de Denia es algo distinta. “El párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario en Palma Soriano, nos da la espalda, nos maltrata y si nos puede cerrar las puertas, nos las cierra. Se llama Leobel”.

-¿Cuál es su apellido?

-No lo sé. Hemos intentado tener diálogo con él y ni siquiera acepta entablar conversación.

Tal vez se deba a la inercia de las tres décadas en las que el cardenal Jaime Ortega, hoy arzobispo emérito de La Habana, mandó con mano de hierro. Sus relaciones fueron correctas con el régimen -excelentes en la última etapa- y tensas con el grueso de la oposición; si bien todos reconocen su papel en el traslado de presos a España en agosto de 2010. Fue el muñidor de las tres visitas papales a Cuba y muchos le achacan la frialdad de Francisco con los opositores.

Las decepciones llegadas de Roma no afectan al ánimo ni a las creencias de las Damas. Denia lo tiene claro: “Dentro de la Iglesia, no somos nadie para cuestionar, pero la fe no nos la quita nadie”. Queda dicho.

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