ULTIMA HORA

“No sería justo eliminar el embargo a cambio de total impunidad.” Roberto Madrigal

Transporte en Cuba. (Foto de Yusnaby)

Un asunto de posicionamiento.
Por Roberto Madrigal.
(…)

Cada vez hay menos razones para justificar la existencia del embargo (¿bloqueo?). La pregunta sería ¿por qué ahora? O por quién hablan esos signatarios de la carta a Obama y otros grupos. Hablan por ellos mismos. Ante el inevitable curso de la historia y su erosión lenta pero permanente del sistema castrista, todos estos personajes tratan de posicionarse para cuando la isla se abra al comercio con el exterior. Todos saben bien que resolver el asunto de la derogación del embargo conlleva solucionar muchos problemas legales, ya que puede haber demandas millonarias por indemnización por ambos lados, lo cual toma tiempo. Pero también saben que en algún momento el embargo se levantará, quizá cuando los Castro hayan muerto y otro rostro ocupe su lugar y trate de defender sus intereses.

Pero es cierto que si la medida lleva más de medio siglo en pie y el pueblo americano ni se ha enterado de ello, porque nada ha perdido (al contrario, incluso ahora los tabacos hasta tienen el añadido sabor del humo prohibido) y los figurones políticos y artísticos americanos que visitan la isla se disfrazan de audaces, a pesar de su inefectividad, por qué hacer concesiones sin pedir nada a cambio. Porque aunque ya el gobierno cubano es una entidad decrépita que no representa ni la mitad de la amenaza terrorista que fue hace treinta años, ha perdido una gran parte del apoyo de la izquierda internacional, ha tenido que cambiar su discurso de expansión (aunque sigue apoyando títeres latinoamericanos), el asunto de los derechos humanos se mantiene casi sin cambio alguno. En el poder continúan los responsables de la matanza del remolcador 13 de Marzo, de la Primavera Negra y de un largo etcétera que llenaría varios volúmenes. No sería justo eliminar el embargo a cambio de total impunidad.

Muchos hablan a nombre del pueblo cubano. Lo cierto es que el pueblo cubano, que es el que más sufre esta situación, no tiene voz ni voto en el asunto y no se sabe su opinión. Yo sé lo que opinan mis amigos y lo que opinan periodistas, blogueros, intelectuales honestos (casi todos del lado de acá) y algunos aspirantes a políticos, pero lo que el pueblo cubano piensa es imposible de saber. No se pueden hacer verdaderas encuestas de opinión en la isla que estén libres del control estatal. No existen vehículos institucionales a través de los cuales el pueblo exprese libremente su punto de vista respecto al embargo. Todo el que diga que sabe lo que el pueblo piensa es un hipócrita, un mentiroso o un idiota.

El ya polvoriento embargo se derogará cuando le convenga a los poderes respectivos. Cuando su derogación implique pocas repercusiones legales y económicas y aporte ventajas significativas. Mientras tanto, toda la palabrería, las reuniones  y las declaraciones, no son más que gestos e intentos de ubicarse estratégicamente, de adquirir una relevancia política, económica y cultural  con respecto al futuro del país. Ese día que, como dice Nicanor Parra en su poema Ultimo Brindis, “…no llega nunca/Pero que es lo único/De lo que realmente disponemos”.

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