Oposición cubana: Tantos capitanes en un barco, lo hunden.

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Iba a hacer este post para acusar a Yoani Sánchez de chivata y a Guillermo Fariñas de chantajista mafioso y antidemocrático. A Yoani por dar a conocer las vías que supuestamente los cubanos desesperados utilizan para salir del país, vía supuesto certificado falso de tener abuelo español; en vez de estar denunciando las agresiones de la dictadura. Y al “Coco” Fariñas por esa carta amenazadora que le escribiera a Biscet, dándole una orden de que elaborara un documento, que por otra parte Biscet ya había anunciado que redactaría, pues de lo contrario sería catalogado de sectario. Algo que ya estaba haciendo en la misiva.

Esto último viene provocado por un debate, con acoso y derribo incluído, que ha nacido a raíz del documento El camino del pueblo, presentado por Payá y firmado por Martha Beatriz Roque con los ojos cerrados y las tripas hechas corazón, por Elizardo Sánchez, supuesto agente condecorado por la Seguridad del Estado, Laura Pollán, Dama de Blanco, Guillermo Fariñas, creador o promotor del Roque que ahora se le viró con carta a Biscet; y otros opositores y ex presos políticos que junto a la ahora coloreada bloguera Yoani Sánchez han hecho un bloque al que Biscet, con todo el derecho del mundo, ha decidido no unirse.

En este Blog se han publicado las distintas opiniones de los líderes de la oposición, de periodistas independientes en Cuba y el exilio, de blogueros y patriotas también de ambas orillas; y no solo eso, personalmente me he dado a la tarea de hacer llegar esos mensajes a la mayor cantidad de cubanos posibles a través de Facebook y Twitter. Esto lo hago por mi propia decisión, nadie me lo ha pedido y mucho menos pagado.

Por tanto y por igual, he difundido ampliamente El camino del pueblo, El Roque como esperanza de la nación, La carta de Fariñas al Dr. Biscet y La fábrica de Disidentes de Martha Beatriz Roque, y aun me falta hacerlo también con la respuesta que escribieran desde el Estado de Sats a esta última. Para que se tenga una idea de lo que quiero decir cuando me refiero a difundir ampliamente un post publicado en este Blog. Me refiero a llevarlo al muro de Facebook de 100 mil personas mediante el etiquetado de artistas y opositores, u organizaciones políticas. Para quienes no entiendan el proceso, cuando se pone la etiqueta de mi cuenta de Facebook a un enlace, video o foto, automáticamente todos mis amigos son notificados de tal etiqueta y tienen acceso directo al enlace, desde su página de inicio de Facebook.

Gracias a los amigos que tengo y que gentilmente dejan permanecer las etiquetas, pues cada quien puede quitarlas cuando estime conveniente, hago llegar la información a un número elevadísimo de cubanos dentro y fuera de Cuba. Amigos como Zoé Valdés, Joan Antoni Guerrero Vall, Tony Cortés, Ileana Ross Lethinen, Cary Roque, Francisco Céspedes, Donato Poveda, Oswaldo Payá, Roberto San Martín, Darsi Ferrer,  Gabriel Astengo, Anabel Leal, Alberto Pujol, “La novia para David”, Reinaldo Cruz, Rolando Brito, Orlando Fundichely, Boncó Quiñongo, Juan Manuel Cao, Wilfredo Cancio Isla y muchos más que no quiero mecionar pues viven dentro de Cuba, que tienen entre 1500 y 5000 amigos, casi todos, son etiquetados por mí muchas veces para que sus amigos de Facebook tengan acceso a la información que aquí se publica.

Dicho esto, quiero dejar claro que he apoyado a Oswaldo Payá en cada documento que ha redactado porque es un hombre que ha cavilado mucho sobre el futuro de Cuba y ha hecho innumerables esfuerzos para lograr cierta unión en la oposición, si no de criterios, sí de fuerzas y voluntades; así como por reunir firmas entre la población cubana residente en la isla. He abogado en este Blog para que le siguieran y lo he divulgado igualmente de la manera antes mencionada. Además de poner los enlaces en grupos de Facebook con un gran número de integrantes, algo que también he hecho con el resto de opositores.

Sin embargo no puedo callar ante el disgusto que me he llevado al leer y escuchar sus palabras en contra del Dr. Biscet (de quién por otro lado, no me gusta su marcado discurso religioso.) No con argumentos como correspondería a un hombre del prestigio y jerarquía política de Payá, sino con agravios, utilizados por él y su hermano Carlos como la palabra “piraña” que me ha caído como una patada en el estómago, porque ese no es un comportamietno democrático ni de respeto.

Esto no quiere decir que yo esté en contra de Payá ni a favor de Biscet, quiere decir que me molesta que no se respete el legítimo derecho que tenemos todos a disentir, incluyendo por supuesto al Dr. Biscet. Un hombre que acaba de salir de casi 8 años de prisión y que necesita tiempo para adaptarse y estar a la altura de la situación actual. Un hombre que también mueve su gente y que se ha ganado a pulso, como Payá y Martha Beatriz Roque, el respeto como opositor y el que se le debe dispensar a todo ciudadano que exprese su opinión y defina su participación o no en un proyecto que no considere efectivo o correcto.

Tal vez sobre estimamos muchas veces el conocimiento que tienen nuestros valientes opositores en cuanto a los procedimientos democráticos, que para algunos de nosotros son tan normales ya, después de años disfrutando de sus ventajas y observando como se desenvuelven los políticos en las naciones libres que habitamos.

En mi caso particular, en España he asistido, como testigo televisiva, a las negociaciones que se llevan a cabo entre gobierno y oposición para llegar a un acuerdo o pacto, en temas que a todos importan por igual, como por ejemplo en el tema del terrorismo, muy específicamente con los etarras.

Si la oposición en Cuba quiere unir fuerzas respetando la sana pluralidad que presenta y representa, debería intentar que el pacto que se firme no sea redactado inamoviblemente, sino debería ser llevado al debate de todas las partes, para que el documento final sea simple; como una carta de las intenciones comunes a todos los que luchan dentro de Cuba por su libertad.

Esa carta de intenciones comunes, debería hablar mas de fines, que de medios; para que pudiera ser firmada por todos los líderes y no líderes de la oposición actual cubana. Que se encuentra actualmente dividida, no solo en la parte saludable de la diversidad de criterios; sino sobre todo por una lucha interna que hay por el liderazgo de la misma. Y por un desconocimiento y no aplicación, algunas veces, de los derechos que tanto defienden para todos los cubanos.

No se puede satanizar la discrepancia como hacen los Castro, no se puede acusar de agentes a quienes criticamos a los opositores tanto como al desgobierno de Cuba. Hay que intentar que los líderes de la oposición dentro de Cuba, en los que los cubanos “de afuera”, y algunos cubanos dentro, confiamos para un cambio en nuestra nación, midan sus palabras antes de publicarlas, pero no porque expresen su desacuerdo con otros opositores, sino porque habría que argumentar y no insultar a los “rivales”.
Este es un “pecado” que cometemos muchas veces quienes vertemos nuestras opiniones en la red, pero que los jerarcas de la oposición no deberían seguir cometiendo bajo ningún concepto; porque no importa si yo pierdo lectores por la forma en que critico a Yoani Sánchez o a Guillermo Fariñas, eso no importa para la libertad de Cuba, sino para este Blog.
Sin embargo no ocurre lo mismo cuando la falta de respeto en el lenguaje viene de la boca de los líderes en los que confiamos. Eso sí que afecta a la causa de la libertad de Cuba y la democracia que se quiere instaurar en ella.

Leo los diversos documentos que han estado circulando a raíz de este debate y veo razones y desaciertos en todos ellos. Pero si hay algo a destacar en El camino del pueblo es la necesidad que plantea de un pacto entre los opositores. El Dr. Biscet tiene razón en no firmar un documento que habla de cosas que él no comparte personal y políticamente y tiene razón en que urge otro documento que pueda unirlos a todos en el fin que persiguen: La democracia y la Libertad de nuestra querida Cuba. Martha Beatriz, por último, aborda dos puntos de suma importancia: La necesidad de un líder y la necesidad de la acción para conseguir los cambios; que por otra parte Raúl Castro está llevando a cabo, a medias, como si estuviera al tanto de lo que plantean los opositores que es el deseo del pueblo; y por tanto está ilusionando a ese pueblo con que hará, a medias, como del lobo un pelo, algunos cambios en esos puntos que son el sentir de la nación.

He estado pensando en cómo la oposición en Cuba, puede salvar la actual situación para que el gobierno tenga que tomarlos en cuenta. Para que puedan seguir una línea de acción para acercarse al pueblo cubano dentro de la isla y para movilizar a la juventud para restablecer la democracia y el capitalismo moderno en Cuba. Eso que en España se llama El estado de Bienestar:
Un país democrático, porque en la “Asamblea Nacional” se sientan diputados de diversas ideologías políticas, un país con una economía rentable de mercado y que a su vez ayuda a la población con beneficios sociales como la sanidad y la educación gratuitas en coexistencia con los servicios privados en esos sectores.
Un país de ciudadanos libres para viajar, reunirse y expresarse como deseen. Donde los medios de comunicación son diversos, estatales algunos, privados otros; y dentro de ellos, que quienes quieran apoyen o no, a uno u otro sector político.

Creo, desde mi humilde punto de vista, que esto podría lograrse con una elecciones libres dentro de la oposicón cubana actual. Creo que sería satisfactorio y efectivo, que se creara una comisión electoral dentro de la oposicón en Cuba y se fijara una fecha para que se presenten los candidatos a dirigir la oposición como un verdadero gobierno revolucionario y democrático, en el sentido literal que tienen esas palabras.

Creo que deberían fijar una fecha para elecciones donde votaran solo los opositores y aquellos ciudadanos que lo deseen, de momento dentro de la isla, pues sería para dirigir la oposicón en Cuba, aunque este y otros detalles serían de la incumbencia de quienes lo organicen.

Los candidatos deberían presentar a sus compatriotas un programa electoral, no solo de lo que que harían en una Cuba futura, sino sobre todo del programa que tienen para implementar esa Cuba. Algo que desgraciadamente no pasa por el diálogo nacional con el desgobierno actual que obviamente no está interesado en ese proceso, porque no tiene ningún motivo para ceder el poder, por ahora, ni para tomar en cuenta a la oposición fraccionada y sin un líder.

Quedarían la mayoría en la contra-oposición, que tendrían el derecho de cuestionar al líder que salga electo, pero también tendrían el deber de acatar la decisión de la mayoría, en la persona del presidente del Gobierno de Oposición. Cuba necesita con urgencia un gobierno democrático y un líder. Ya lo dice el refrán: tantos capitanes en un barco, lo hunden.

Liú Santiesteban.

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29 Responses

  1. Maria Elena Morejon 7 años ago
  2. Liú Santiesteban 7 años ago
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