“Para saber decir “Yo te quiero” primero hay que saber decir YO”. Por Ana Olema. ¡Bravo!

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“Ser mujeres libres: la clave del éxito”

Por Ana Olema

Una mujer no puede sentirse orgullosa de algo que no eligió, ni de aquello que no sea el resultado de sus acciones. 

La vanagloria de las minorías, por el hecho de serlas, solo acentúa la marginación contra lo que se pretende neutralizar. Por tanto, cuando me preguntan sobre una recomendación para las jóvenes mujeres de la región, en la era del capitalismo cognitivo, siempre respondo lo mismo: deben ser individualistas. ¡Sí, leyeron bien! 

Toda mujer debe reconocerse como individuo, primeramente, para poder emprender un camino de libertad que trascienda la “discriminación positiva”. Porque esas políticas solo nos llevan a dar vueltas en círculos, a practicar la doble moral y la hipocresía. Debido a que ese trato preferencial a través de “la acción afirmativa” no es un camino de justicia social. Por el contrario puede convertir al gremio femenino en una banda de ladronas que se aprovechan de los presupuestos estatales por el simple hecho de ser parte de un género. ¡Cuidado mujeres, cuidado!



Me han pedido un texto donde explique como una lideresa puede llevar adelante una campaña política usando las nuevas tecnologías sin gastar más dinero que el cobro de Internet; sin embargo, he comenzado por una estructura conceptual que considero más importante que cualquier ‘tip’ barato sobre redes sociales, ganancias de seguidores, trucos de posicionamientos, listas infinitas, repetibles y aburridas de “Cinco herramientas para ser un magistral ‘opinion maker’”, “37 apps (y sitios) para mujeres profesionales ocupadas”, o “Cómo hacer que paren de hablar sobre cómo luces”. 

Lamento si mis anfitrionas se decepcionan pero lo cierto es que existe un fundamento superior que es la única herramienta, aplicación,  que permitirá a los individuos hembras, de una vez y por todas, tomar las riendas de sus destinos y eso es la compresión profunda de que no hay libertad sin responsabilidad. 

La mujer libre debe dedicarse a practicar el ejercicio de esa libertad que le es otorgada por el simple hecho de ser persona. Ella debe entender que su cuerpo es suyo, igual que sus propiedades y las riquezas que genere. Que debe actuar bajo el código no solo ético, sino justo y racional, de no agredir lo que pertenece a otros, ni debe participar en acciones, operaciones y visiones que solo promuevan la intervención en la vida de los demás. 

La mujer libre debe decirle un no radical a la violencia, pero no solo a la de género, sino a toda aquella acción humana que conlleve a la coacción de unos sobre otros, no importa si es un solo ser humano o un grupo de varios. Violencia es violencia. Desde un golpe por parte de un esposo agresor, como la actitud pasiva agresiva de la mujer celosa, controladora y compulsiva. Desde el acoso sexual laboral hasta el servicio militar obligatorio solo para hombres (por el hecho discriminatorio de ser hombres) una forma aberrante de esclavitud; y a todas ellas una mujer justa se opone.

Una mujer libre debe tener confianza en sus decisiones, sentirse productiva para poder estar activa en los tejidos de la sociedad y en la vida política, de otra forma, las personas suelen sentir que no pueden influir en la realidad. 

El verdadero empoderamiento a este segmento humano no creo que provenga de más becas, o más beneficios, solo porque nacieron mujeres. Considero que es hora de cultivar la meritocracia, la responsabilidad intelectual, la soberanía individual, y la percepción de la misma cómo ese reino único solo equivalente a las galaxias. Podría darle una lista de confetis cibernéticos y un llamativo titular. Experiencia de cómo batallar con las ideas y la palabra, tengo sobradas. 

Nací y huí de Cuba donde un sistema comunista penaliza cualquier expresión espontánea y censura todo tipo de información alternativa a la ideología regente, y aún así, he logrado expresarme y replicar mis pensamientos en ambientes tan hostiles como ese, o en el exilio político. Pero no fue Facebook la solución, ni Tweetdeck el milagro anhelado, todo eso es nada si apostamos al mensaje incorrecto. 

Podría haber escrito un texto superfluo y light pero son tiempos difíciles y definitorios, es de urgencia que una generación se levante para construir sociedades libres. Los individuos femeninos tenemos que ser parte de esta misión, de este rescate. 

Pero para esto regreso al principio, amigas mías, y me despido con la archiconocida frase randiana “Para saber decir “Yo te quiero” primero hay que saber decir YO”. Y esa es la “keyword” que hará que tu persona reciba el mejor de los Search Engine Optimization: Yo, yo, yo… y sin dudas, esa será la fuente más poderosa para liderear con AMOR.

Nota: Este texto fue rechazado por la organización feminista que lo solicitó en primer lugar a la autora. He decidido publicarlo porque me parece una joya de la filosofía y el pensamiento contemporáneo sobre la mujer.



Comentarios

One Response

  1. César Menéndez Pryce 2 años ago