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Partido comunista reconoce propiedad privada en Cuba

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Uno de los problemas de las dictaduras totalitarias es que una persona lo decide todo y los demás solo implementan lo que esa persona “propone” que es aprobado por unanimidad. Aunque algunos dudan de los dos documento denominados “CONCEPTUALIZACIÓN DEL MODELO ECONÓMICO Y SOCIAL CUBANO DE DESARROLLO SOCIALISTA” y “PLAN NACIONAL DE DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL HASTA 2030: PROPUESTA DE VISIÓN DE LANACIÓN, EJES Y SECTORES ESTRATÉGICOS” publicados el pasado 24 de Mayo por el Partido Comunista Cubano, resulta imposible que se hubiera hecho públicos sin que Raúl Castro hubiera dado una instrucción precisa. Los mismos contienen “propuestas” que modifican mucho la organización de la sociedad y la economía en Cuba.

 El documento ha sido reproducido ampliamente y mencionado en las principales publicaciones. La revista “The Economist” en su última edición le dedicó un pequeño párrafo que resume muy bien lo que Raúl castro pretende. Dice “The Economist” que el gobierno cubano anunció que iba a legalizar empresas privadas pequeñas y medianas, lo que implica construir sobre la autorización previa a los cubanos para actuar como cuentapropistas.

El documento, del que yo tengo una copia en mi poder, menciona que en el reciente Congreso del Partido Comunista, Raúl Castro presentó las características esenciales del modelo económico y social al que aspira Cuba. Esto es, reconoce que Cuba está actualizando su modelo económico y que el Comité Central del Partido Comunista está autorizado para aprobar esos cambios.




Menciona que está redactado en tiempo presente para conceptualizar el futuro deseado, pero no se habría publicado si no fuese la intención de Raúl Castro de implementarlos antes de que abandone el poder en 2018. Por eso, aunque teóricamente es un plan que abarca hasta 2030, es de suponer que la mayoría de los puntos serán implementados en los próximos dos años, mencionando que se ajustan a las nuevas condiciones internas y al contexto internacional contemporáneo.

Después de hacer un recorrido histórico de la versión oficial de lo sucedido en Cuba en los últimos años, plantea el reconocimiento de diversas  formas de propiedad y gestión, y reconoce la importancia de la inversión extranjera directa como fuente de acceso a capitales, tecnologías, mercados y experiencias gerenciales y acepta el papel “complementario” de la propiedad privada sobre determinados medios de producción, aunque siempre condicionado a los objetivos del desarrollo socialista sin aclarar esto.

Muy importante es el párrafo en que menciona que para el perfeccionamiento del estado socialista, el estado se debe concentrar en las funciones que le son propias, sin especificarlas en detalle, pero aclara que el estado reconoce  el mercado  y lo integra al sistema económico adoptando las medidas necesarias para regularlo.

Una vez expresado lo anterior, el documento define las principales formas de propiedad sobre los medios de producción y por primera vez menciona específicamente a la propiedad privada, tanto cubana como extranjera, como una de ellas y reconoce que cumple una función social, aunque la limita a determinadas actividades que no son detalladas.

Tras aclarar que los derechos de propiedad privada se enmarcan en las normas que previenen la concentración de la propiedad y la riqueza, menciona que los productores privados disfrutan de derechos. Enseguida define el campo para la propiedad privada, enmarcándolo primero en pequeños negocios fundamentalmente familiares y en segundo lugar  en empresas privadas de pequeña, mediana y micro escalas. Estas empresas reciben internacionalmente el nombre genérico de PYMES.  Muy importante es que las reconoce como personas jurídicas.

El documento es grande, pero podemos concluir que propone el mayor cambio económico que el gobierno cubano ha planteado desde que comenzó el llamado deshielo. Pero para implementarlo, el gobierno cubano tiene que realizar modificaciones a muchas de sus leyes y a la propia constitución. Pero insisto, el haber sido publicado y distribuido indica que cuenta con la aprobación de Raúl Castro por lo que su implementación es solo cuestión de trámites que en Cuba, pueden tomar de unos días a varios meses.

Lo anterior representa el comienzo de una gran transición económica que era largamente esperada, pero no contempla cambios en la situación política ni en la postura de Cuba hacia los derechos humanos y la represión hacia los opositores y disidentes no ha disminuido, sino que en muchos casos ha aumentado. Las cubanos no tienen derechos para expresarse libremente, para organizarse políticamente ni para elegir a sus gobernantes mediante el voto directo y secreto. Hay un partido único y los dirigentes son electos a dedazo.

Raúl Castro ha prometido un cambio a la Ley Electoral para 2018 pero no se sabe que incluirán dichos cambios. Cuba ha insistido que no piensa modificar su política de partido único y la ausencia del pluripartidismo implica la ausencia de una real democracia participativa.

Lo que sí es cierto es que los cambios económicos propuestos aparentan ser el primer gran cambio en Cuba bajo la revolución castrista, aunque mucho dependerá de la legislación que se redacte para regularlos. Estos nuevos empresarios privados, constituirán la base de una nueva sociedad civil cubana, no dependiente del estado que es muy necesaria.

Jorge Ros

Publicado con autorización de Hispanopost.



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