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¿Por qué no se rebelan los cubanos? Por Liu Santiesteban

¿Por qué no se rebelan los cubanos? 
Por Liu Santiesteban


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En post anterior hablaba de las 4 armas de Castro contra la rebelión, hoy quiero añadir dos armas mas, a mi parecer fundamentales: la política y la religión.
5- Política
Cuba estuvo casi 20 años sin celebrar elecciones de ningún tipo tras la toma del poder por Fidel Castro.
En 1976 se establece una nueva constitución y con ella el partido único, el Partido Comunista de Cuba, pasa a ser la máxima autoridad de la sociedad, por encima de cualquier otro pensamiento político.
A partir de este momento, se afianzó una de las armas mas potentes contra la rebelión en Cuba, pues desde entonces la creación, participación o apoyo a otro partido político quedó convertido en delito, lo que siempre ha sido un derecho.  Esto viola el derecho de asociación de la Carta Universal de los derechos humanos.
Así quedaron ilegalizados todos los partidos políticos y la mayoría se sus líderes fueron Detenidos y encarcelados o exiliados. Incluso sufrieron esto los miembros del Directorio Revolucionario Cubano, con los que Fidel tenía rivalidad desde antes de 1959 y también los miembros del partido comunista fueron particularmente perseguidos y torturados en muchos casos.
6- Religión
Esto fue posible porque desde 1959 y hasta 1976, Fidel se había dado a la tarea de sustituir no solo la fe en Dios, por la fe en su revolución; sino también porque sustituyó al mismo Dios en todos, o casi todos los corazones cubanos.
Así empezamos a ver en las puertas de las casas, placas que decían: “esta es tu casa Fidel”, en vez de la tradicional imagen del sagrado corazón de Jesús.
Cientos de curas y monjas fueron expulsados del país, se cerraron miles de organizaciones de caridad, y el estado pasó a ser el único benefactor autorizado. Algo que ya sabemos es insostenible económicamente.
Aun hoy cuando ya no está prohibido celebrar la Navidad y los arbolitos no tienen que estar escondidos, ni las Vírgenes y santos tampoco; la policía persigue y saquea a los grupos de activistas independientes que reúnen con esfuerzo y ayuda del exterior, juguetes para los niños o comida para las pobres. Sobre todo si los activistas se declaran a favor del respeto a los Derechos Humanos.
En la declaración de independencia de los Estados Unidos, Washington y los llamados padres fundadores de la patria norteamericana, establecieron que todos los hombres son iguales, porque así lo había dispuesto Dios; por tanto ningún hombre podía disponer lo contrario. Y por eso se respetó, aunque hubo una lucha de años para llevar esa máxima a la práctica, sobre todo una lucha racial. De hecho hubo una guerra civil, la Guerra de secesión, para que se respetara la libertad individual de todos los individuos y se aboliera la esclavitud.
En la constitución de 1976 en Cuba y tras casi 20 años de éxodo, destierro, persecución política y religiosa, se estableció en la constitución que el partido único era la única religión y su presidente, el primer ministro y Dios mismo, con todos los poderes en su mano, incluso el de quitarle los derechos humanos a los cubanos. 
Quitarle ese poder divino a Los Castro y restablecerlo en un ser supremo, respetado por todos: Dios, como instancia divina y en un sistema capitalista y democrático como instancia legal, es lo que hoy se nos hace todo un reto. No solo por la maquiavélica acción castrista constante sino también por el desprestigio de la iglesia católica en Cuba, que se ha puesto del lado de los represores tantas veces, en vez de ejercer de embajadora y defensora de Dios y su misericordia y justicia, ante los cubanos. Como también ha hecho gran parte de la comunidad yoruba que siempre ha apoyado a los Castro.
No obstante habría que decir que la iglesia cristiana o evangélica ha dado muchos de sus hijos a esta lucha; y han sacado y sacan, la cara por el honor de Dios y de todos los cubanos en muchísimas ocasiones. Probablemente porque son personas de una fe que roza muchas veces en el fanatismo o sectarismo, algo que ha sido en este caso positivo para la causa de la libertad de Cuba, pues resulta mucho más difícil sustituirles la fe que tienen y mucho menos sustituirles a Cristo.
Si los cubanos hoy no se rebelan o pocos lo hacen es porque, por más de medio siglo, han sido y son sometidos a un control totalitario por parte de una sola familia: la familia Castro Ruz. Con el consabido riesgo de persecución, cárcel, exilio o muerte que conllevan hoy la oposición frontal al régimen castrista.

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