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#TodosMarchamos: La contienda por el corazón de un pueblo.

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No, no hay derrota en la Habana. Atacan a Berta, a Angel, a las Damas, a Todos Marchamos, a toda la resistencia, porque está avanzando en un terreno donde no puede avanzar la dictadura: el corazón del pueblo.

Orlando Gutierrez

Diario de Cuba: El objetivo básico de todo régimen totalitario para asegurar su permanencia en el poder y para reafirmar también su indigna definición de la persona humana, es usurpar la capacidad de pensamiento propio de la ciudadanía.  Así vemos que muchos cubanos repiten, aunque estén en contra de la dictadura, lo que esta quiere que piensen.

Así es que por estos días escuchamos decir, dentro y fuera de Cuba, en cuanto a Berta Soler y la campaña “Todos Marchamos” se refiere, que “ha habido una derrota en La Habana”, que las Damas de Blanco y la campaña “Todos Marchamos” han perdido el espacio en la Quinta Avenida por no saber contemporizar con la dictadura, por no ser razonables con los represores, en realidad, en resumen, lo que quiere ocultar la Seguridad del Estado cuando emite esta “línea” es que Berta Soler y la campaña “Todos Marchamos” aspiran a despertar a nuestra sociedad, a nuestro pueblo, y no aceptan el letargo que de manera inmediata nos lleva, cuando menos, a la preservación en el poder de los Castro.




Vamos a empezar por decir que en el escenario cubano hay muchas propuestas en el imaginario político: esquemas de transición, reclamos de plebiscitos, plataformas electorales incipientes, ingenios de participación en el mismo sistema de votaciones de la dictadura.  Todas estas son respetables desde mi punto de vista porque provienen del pensamiento libre de ciudadanos amantes de la patria y porque en el pensamiento libre está la semilla de la liberación, pero todas estas propuestas, insisto, son frases en el imaginario político. No existen actualmente en el terreno de la acción política. Lo que se manifiesta en estos momentos en el terreno de la acción política es el esquema de continuismo de una dictadura que se está vertebrando política, económicamente y socialmente para pasar el poder a una generación nueva de los Castro. Y frente a ese esfuerzo continuista, hay una resistencia, una resistencia que heroicamente en las calles del país y principalmente aunque no exclusivamente en las filas de la unitaria campaña de “Todos Marchamos”, está enfrentando al régimen en el espacio público de manera cívica y decidida.

Ninguna resistencia tiene como objetivo la conquista de territorio. La ocupación de espacios es una metáfora para algo mucho más importante, la lucha real: la contienda por el corazón de un pueblo. Y por los últimos 59 domingos, un nutrido grupo de patriotas, principalmente en La Habana pero también en otras partes del país, un nutrido grupo de patriotas encabezados por damas cubanas vestidas de blanco, portando gladiolos, han enfrentado golpes, patadas, inyecciones, mordidas, navajazos, escupitajos, llaves de judo y golpes de karate, para levantar el corazón de un pueblo, para despertar la conciencia de la nación, para salvar el alma de la nación cubana, para que nuestro Estado pueda resurgir de sus cenizas como república al servicio de los derechos inalienables de nuestra estirpe cubana.

Hay una posición de resistencia que marcó lo mejor de la nación cubana desde los inicios del horror castrista.  Hay un camino de resistencia cívica allanado por el Comité Cubano de Derechos Humanos, por Concilio Cubano, por el Proyecto Varela, por el Ayuno de Tamarindo, por el Movimiento Nacional de Resistencia Cívica Pedro Luis Boitel, por los movimientos de lucha agrupados en el Frente Nacional de Resistencia Cívica. Todos Marchamos comenzó con el ejemplo de resistencia dado por tantos y tantos miles de cubanos que no han aceptado ni la dictadura ni la blandenguería de los aliados y se han erguido desde sus propias condiciones y circunstancias para luchar por la patria, ejemplo encarando por nuestros presos plantados en las prisiones políticas.  Pero lo que es innegable es que Todos Marchamos y las Damas de Blanco son hoy la expresión más clara de esa resistencia que esta hoy en las líneas frontales, luchando por despejar las tinieblas que ahogan nuestra alma nacional.

¿Y qué quiere decir apoyar a Todos Marchamos? Vamos a estar aún más claros: apoyo a Berta Soler y a Ángel Moya, a la directiva de las Damas de Blanco y a los integrantes del Foro de Derechos y Libertades, porque estos cubanos son hoy el epicentro de la resistencia. ¿Y qué es la resistencia? La resistencia es el grito de vida del pueblo cubano. Porque a lo que verdaderamente nos enfrentamos, lo que estamos tratando de evitar, es la desaparición del pueblo cubano.

El resultado real, orgánico, del totalitarismo castrista ha de encontrarse en un lugar: en el daño a la vida de los cubanos. Y el que quiera la respuesta real a lo que ha significado el comunismo para la vida nacional cubana lo que tiene que hacer es mirar el horror de la tasa de natalidad cubana, el horror de las estadísticas de aborto en la sociedad cubana. Desde el advenimiento del castrismo al poder, la población cubana, al contrario del resto de los países latinoamericanos y de la región en su conjunto, no ha logrado duplicar su tamaño.  Esto es catastrófico.

Un pueblo comienza a morir cuando las mujeres optan por no ser madres, cuando aterrorizadas por el presente angustioso y terrible que vive el país, optan por no condenar a sus hijos al mismo.  Por eso, en una tierra que en angustiosa protesta las mujeres rehúsan parirle población al desastre socialista, tienen que surgir las Laura Pollán, las Berta Soler, que le reivindican la dignidad y el decoro al ser madre cubana, y de luchar por un futuro de libertad, como aquella madre nuestra, Mariana Grajales, que nos enseñó a todos a ser cubanos. Cuán real, cuán bello que sean madres cubanas las que  hoy encabezan la lucha por la libertad de un pueblo que está muriendo.

Cada vez que un cubano se levanta contra la sentencia de muerte que el totalitarismo le ha impuesto al pueblo de Cuba, renace la esperanza, sobre todo hoy, cuando las Damas de Blanco, seguidas por hombres y mujeres valientes, le han mostrado al pueblo como luchar, como resistir. No, no hay derrota en la Habana. Atacan a Berta, a Angel, a las Damas, a Todos Marchamos, a toda la resistencia, porque está avanzando en un terreno donde no puede avanzar la dictadura: el corazón del pueblo. Derrota para un pueblo esclavo y moribundo es que en sus calles no se levanten voces contra el oprobio, victoria es cuando sus hijas e hijos se levantan para luchar por la esencia de la vida misma que es la libertad, pues tal como dijo el filósofo estadounidense Emerson, cuyas ideas influyeron mucho en nuestro Apóstol: lo que el oxígeno es para los pulmones, la libertad es para el alma del hombre.




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