¡Váyanse al diablo Pablo Milanés y Montaner! Un artículo buenísimo de Esteban Fernández.

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¡VÁYANSE AL DIABLO MILANÉS Y MONTANER!
Por Esteban Fernández

A mí me encantaría saber si alguien que fue defensor de Adolfo Hitler puede dar un concierto en Miami Beach. A patadas por el trasero sacan al atrevido de Florida. Es más, no necesitan usar la fuerza bruta porque políticamente los judíos lograrían la cancelación del evento.

Me gustaría ver por la televisión una entrevista del nazi diciendo: “Sí, yo le canté a Adolfo, pero ya no lo hago, en su momento yo apoyé las medidas que tomó, pero ya no, y no voy a cantar nada que hiera la susceptibilidad del Partido Nazi”. Y todos los sefarditas del universo se defecarían en su madre.

Y disfrutaría ver a un periodista judío dandole la bienvenida, como acaba de hacer Carlos Alberto Montaner. Me acuerdo de las dos millas que teníamos que correr juntos en Fort Jackson. Bueno, si hiciera eso, si fuera judío y se alegrara de la presencia de un ex nazi en el barrio Hebreo de Los Ángeles tendría que correr mas apresuradamente que cuando el Capitán Torres nos agitaba.

¿Qué harían los negros norteamericanos si un antiguo defensor del K.K.K. quisiera lanzar un ardiente discurso en Watts, o en Compton, o en Harlem? Hasta con sartenes le darían por la cabeza al repugnante defensor de la raza Aria.

O que vaya un cantante activamente judío a la zona donde viven los palestinos a cantar, actuar o simplemente saludarlos afectuosamente para que vean el susto que pasa. Claro que si con anticipación hubieran metidos a miles de nazis en la calle Fairfax, o miles de ex miembros de la K.K.K. en Harlem, quizás hubieran logrado su cometido. Y eso, con toda la mala leche del mundo, premeditado, es lo que han hecho con nosotros: meternos a miles de compatriotas que se criaron escuchando a este mediocre cantautor, y que hoy no son “ni fu ni fa” y que son capaces de llenar un auditórium en Miami.

Pero, gracias a Dios, todavía quedamos muchos que somos contrarios a todo este tejemaneje del ridículo intercambio cultural. Y que estamos dispuestos a combatir estas faltas de respeto. Esta no es la primera ni será la última. Y acuérdense que les dije que muy pronto van a abrir el banderín para que cantantes exiliados vayan allá a dar UNA SERENATA en la Plaza Cívica. Y como dice Pablo Milanés, lo que prácticamente es una advertencia: “No debemos herir la susceptibilidad del pueblo cubano”. Mas claro ni el agua: si Willy Chirino va a Cuba, debe tragarse su bella canción “Ya viene llegando”…

Vamos a estar todos bien claro: esto no es algo que nace de la nada, esto es un plan que lleva muchos años en elaboración, es un intento para eliminar el último baluarte del anticastrismo, barrer del mapa al exilio patriótico y hacerlo lucir como un grupito de intransigentes y cavernícolas.

Y lo que nos viene encima es de ampanga, quieren acabar con nosotros, y debemos organizarnos para DEFENDERNOS, Y NO PERMITIR QUE NOS QUITEN LA TRINCHERA MIAMENSE. Debemos hacer un bloque común, juntarnos y hermanarnos todos los que pensamos igual.

A través de los años he evitado lo más posible lanzar exabruptos en mis artículos, pero después de enojarme tanto leyendo lo escrito por mi ex compañero del Army, después que pasamos tanto frío juntos bajo la nieve de Fort Knox no me queda otra alternativa que gritar: “¡Por mi se pueden ir al DIABLO Milanés y Montaner!”

Amabilidad del autor.
¡Muchísimas gracias Estebita!

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